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domingo, 23 de febrero de 2025

AYER CUANDO FUI JOVEN

 


Esta historia estará incompleta si no escuchas la canción mientras la lees,  así que te recomiendo hagas CLIC, no te la pierdas

Ayer, cuando fui joven

La brisa salada llegaba desde el mar, filtrándose entre los ventanales de madera de la cabaña en Hacienda Olonche. Afuera, el canto de los grillos se mezclaba con el murmullo de las olas en la distancia. Marco, de 65 años, se encontraba en el porche, con una copa de Vino Travesía del 2015 de Bodega Dos Hemisferios, en la mano. Observaba el cielo teñido de naranja y violeta, sintiendo el peso del tiempo sobre sus hombros.

El tocadiscos de acetato giraba lentamente y la voz de Charles Aznavour comenzó a llenar el aire:
"Ayer, cuando fui joven..."

Marco cerró los ojos por un instante, permitiéndose viajar atrás, a esos días en los que la vida era solo una sucesión de placeres inmediatos. Recordó las noches interminables en Guayaquil, cuando el mundo le pertenecía y el mañana era solo un concepto abstracto.

Se vio a sí mismo en su juventud, rodeado de amigos, ex compañeros del colegio Javier, riendo sin preocupaciones, encendiendo cigarrillos bajo los neones de la ciudad, sediento de emociones y sensaciones. El amor, en aquel entonces, era un juego. Hubo mujeres, muchas, pero ninguna a la que realmente se hubiera aferrado. Las promesas se rompían con la misma facilidad con la que se pronunciaban.

La canción seguía su curso:
"No vi el amor pasar frente a mí sin detenerse..."

Y Marco entendía bien esas palabras. Hubo una persona, Rossana, que pudo haber sido su compañera, su refugio. Pero él no quiso compromisos, no quiso atarse. "Habrá más oportunidades", se decía entonces. Pero no las hubo. Rossana viajó al exterior donde conoció a otro hombre, con quien posteriormente se casó y construyó una vida que nunca incluyó a Marco, y él, aunque siguió su camino, nunca dejó de preguntarse "¿y si...?"

Tomó un sorbo de su vino, sintiendo la complejidad de su sabor, como si en su esencia guardara el mismo misterio del tiempo. Uvas cosechadas en Posorja, un lugar que siempre había estado ahí, testigo mudo de su país y de su propia historia. Pensó en lo irónico de la vida: había viajado por el mundo buscando experiencias y ahora, en su madurez, descubría la riqueza de lo que siempre estuvo cerca.

"Viví el instante, sin pensar en el después..."

Sí, la juventud había sido una carrera sin freno, una lucha constante por sentir más, por tener más. Pero, ¿qué quedaba ahora? Amigos que ya no estaban, amores que se desvanecieron, oportunidades que se disiparon como humo.

Aznavour seguía cantando, y Marco sintió el peso de cada palabra como un espejo de su propia existencia.
"Hoy, ya todo pasó..."

Pero no todo estaba perdido. Aún quedaban amaneceres por ver, aún quedaban conversaciones por tener, aún quedaban vinos por descorchar.

Se levantó lentamente, fue hasta el interior de la cabaña y tomó su guitarra, aquella que había permanecido callada por años, arrumada, olvidada, empolvada, vencida. Sus dedos, aunque torpes, encontraron las cuerdas y dejó que un acorde suave resonara en la noche. Para ser honesto, mi amigo Marco toca, pero no entona, ni de broma, pero habia que escribir algo al respecto, darle un brillo a la historia y me disculpo en que ustedes ya me conocen, lo cuentero se me sale por los poros y a veces, solo a veces, les juego una broma, tomándoles el pelo, en fin, sigamos.

La vida, pensó, no había sido perfecta. Se había equivocado, había dejado pasar demasiado. Pero aún tenía un hoy. Y mientras su guitarra sonaba, su copa de vino seguía a medio llenar, Marco decidió que, aunque no podía cambiar el pasado, aún tenía la oportunidad de vivir con intensidad,  lo que quedaba.

El mar, el vino, la música y la noche. Tal vez, solo tal vez, aún quedaban versos por escribir en su historia.

FIN

Si te gustó esta historia de Marco, compártela con tus amigos, con tu familia. 

Me encantaría escribir la tuya y para cuando te hayas decidido, me avisas, mejor me avisas como mi amigo Marco, no temas, no tengas miedo, seguro saldrá algo bonito.

Recuerda que el tiempo es lineal y  unidireccional, así que mejor trata de vivir bien, no hay vuelta atrás.

Si tienes algún comentario, por favor escríbelo HACIENDO  CLIC  en  Publicar un comentario,  más abajo. Sabes, me encanta que leas mis historias y por eso te doy un sincero GRACIAS.


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