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domingo, 16 de febrero de 2025

CELEBRANDO EL DIA DE LA AMISTAD



UN BUEN RATO

Ahí estábamos, como si el tiempo no hubiera pasado: Carlos José, Marquiño, la Momia, Jaimito "Chuya Bola", Fernando Huerta, Juanito "el del huevo", Loncho el de los 9.000 ahijados de su papá y yo. Ocho adolescentes de 65 años promedio, celebrando la vida con anécdotas de juventud, carcajadas sin filtro y un par de cervezas bien frías.

JAIMITO EL CHUYA BOLA

Jaimito, fiel a su apodo (Chuya bola) todavía soñaba con completar su par de bolas con una tomada prestada del caldo—rellena de camarón, por supuesto. Solucionó su  problema es verdad, pero sucede que ahora,  cada día tiene que pasar por la Caraway para reponer la bola  que se le hace nada en el pantalón con tanta majada y para colmo ahora debe usar pañales TENA, con lo caro que son.

JUANITO, JUANITO

Historias de Salinas

Mientras tanto, Juanito nos tenía doblados de la risa con sus historias de amor fugaz en la playa de Salinas con unas serranitas de Quito y de Cuenca y que la serranita había sido Reina de Quito. El, ingenuo como somos todos los hombres, contando con orgullo a los panas oye ayer me comí a la Reina de Quito y por otro lado, ella le contaba a sus amigas, anoche me comí al huevo, cómo que te comiste al huevo, sí, es que ese mono me contó que a él, le dicen el huevo y entonces me lo comí, asi nomás te lo comiste, así nomás, cómo la ves

La Chonera Fiel, nuevamente pecó de ingenuo


También nos contaba, con esa mezcla de orgullo y vergüenza, cómo en su juventud se había enamorado perdidamente de una Chonera de curvas generosas, convencido de que era su único dueño, el único afortunado en gozar de sus encantos. Pero la realidad, siempre cruel con los ingenuos, se encargó de ponerlo en su sitio. Después de un ardiente encuentro con ella y cuando intentaba poner los pies en polvorosa, calzoncillo en mano, justo antes de que el marido llegara, un perro se le puso por detrás queriendo hacerle  la maldad. No quedó claro si lo atacó, lo delató con ladridos o simplemente le dejó un regalito en el pie, pero lo cierto es que ahí quedó en evidencia que su amada era menos exclusiva que una Coca Cola personal . Entre risas, alguien comentó que seguro la Chonera no sólo lo traicionaba con su socio, su marido y el perro,  sino que probablemente había un quinto "de yapa" que Juanito nunca descubrió. Juanito nos confesó que aún extraña al perro, que ahí descubrió el verdadero amor animal.

MARQUIÑO

Yes, yes, pero sopla


Luego, el turno del escarnio pasó a Marquiño, quien recordó la vez que casi recibe una  cachetada  en una discoteca de Miami por una gringa de proporciones celestiales (un culo digno de una diosa, según el). Marquiño  estaba en la fila para entrar, justo detrás de ella, cuando Carlos José y otro compinche de la promoción, que también esperaban su turno, detrás de él,  decidieron hacerle una broma pesada. Cada uno, con una precisión quirúrgica, le apretó un cachete a la gringa y luego, con la velocidad de un ninja, se esfumaron. La muchacha, indignada, giró furiosa buscando al culpable y su mirada aterrizó en Marquiño y quien por supuesto dadas las circunstancias tenía que ser el culpable. 


La gringa, furiosa, lo miró y le gritó: "Hey you, son of a bitch, what's wrong with you, why did you grab my ass?" Marquiño, sin entender ni una palabra, solo atinaba a responder "YES, YES", como si con ese par de sílabas pudiera resolverlo todo, el muy ¿pendejo?. En plena crisis, apareció un guardia cubano, que sí hablaba español, y sin perder la calma le dijo: "Oye socio, mejor retírate antes de que esta vaina se ponga fea." Y así, entre "YES" y "NO", Marquiño, mas veloz que Flash se juè de la fila dejando a la gringa más confundida que nunca, pero de puro resabiado se quedó en la discoteca al mejor estilo de Guillermo Lasso, YA QUE CHUCHA. ¡Una escena digna de verse, mientras que los verdaderos culpables, Carlos Josè y su cómplice, observando la escena desde lejos, se cagaban de la risa, disfrutando de las penurias de su pana acorralado sin siquiera poder defenderse en otro idioma porque el fué un buen alumno de la Servigón. Me contó en corto que apenas regresó a Ecuador se matriculó en la Benedict.

Marquiño el galán


Y Marquiño como siempre, queriendo conquistar a las chicas que sirven en la Caraway y no sé por qué me acordé del Colorilla, alguna extraña coincidencia.

Ingenuo le muestra su cédula donde consta su status civil DIVORCIADO y ella que le contesta que también ha mostrado cédulas falsificadas donde consta de estado civil SOLTERA y asi pecar sin remordimiento.

JOHN CHARLES

Jamón y Nakamichi



Luego vino la historia de Juan Carlos Briz, al que Juanito su tocayo y otros le robaban los jamones que había dejado guardado en la refrigeradora de la casa, allá en la Florida,  lo cierto es que John Charles  nunca logró comerse su propio jamón y me imagino que se llevó ese rencor en su despedida de este mundo, sin embargo, lo que nadie olvida es su compra: un equipo Nakamichi de altísima calidad pero por mas de $2,000, claro es de marca, nada para los cholos o los sin plata (el resto).

—¿Y para qué carajo gastaste tanto?—le preguntaron una vez.

—Para escuchar música, pues—respondió él, como si la respuesta fuera obvia.

Pero hasta hoy nos preguntamos si el sonido era tan puro como para justificar ese precio o si simplemente fue otro de esos caprichos de juventud donde la billetera pesaba más que el sentido común.

ASI PASA CUANDO SUCEDE

Así pasó la noche, entre recuerdos, chistes y ese humor de barrio que envejece con nosotros pero nunca se hace viejo. Un rato increíble, lleno de respeto—dentro de los límites que puede tener un grupo de degenerados con más canas que vergüenza.

Y entre risas y tragos, nos dimos cuenta de algo importante: estos momentos son oro puro. Hay que agradecerle a Dios la oportunidad de vivirlos y disfrutarlos mientras todavía podemos. A los que no fueron… váyanse a la v… digo, váyanse preparando para la próxima, porque si se la pierden, se van a arrepentir.

Hasta la vista, baby.

FIN

Bueno, se trata de que nos quede para la memoria lo que el tiempo nos querrá borrar mas adelante, en ese día en que Juanito ya no se acuerde del perro  y deje de extrañarlo.

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