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sábado, 14 de marzo de 2026

AQUI TAMBIEN ES AMERICA

 


El sol todavía no había salido cuando Rogelio abrió la puerta de la casa.
El aire olía a polvo húmedo y a café recién hervido.

La vivienda era pequeña: dos cuartos, una cocina improvisada y un baño que Rogelio había terminado de levantar con bloques de cemento el año anterior. El techo de lámina crujía cuando el viento cambiaba de dirección.

—¿Te vas ya? —preguntó Mariela desde la cocina.

—Hoy empiezan temprano —respondió él mientras se ajustaba las botas.

Mariela le pasó un termo de café y un pedazo de pan envuelto en papel aluminio.

Rogelio subió a la vieja camioneta que apenas arrancaba cuando el motor estaba frío. La calle frente a la casa era de tierra; cuando llovía se convertía en barro espeso.

Avanzó despacio entre otras casas parecidas: algunas eran remolques metálicos, otras construcciones incompletas donde se notaba que los muros se levantaban poco a poco, conforme llegaba el dinero.

Un perro flaco cruzó la calle.

A esa hora ya se veían algunas luces encendidas.
Hombres saliendo con botas y loncheras.
Mujeres barriendo el frente de sus casas.

El día comenzaba.


En la casa, Mariela despertó a los niños.

—Arriba, que ya es tarde.

Luis, el mayor, se sentó en la cama con los ojos hinchados de sueño.

—¿Hoy también vas a trabajar hasta tarde?

—Sí —respondió ella mientras buscaba la camisa del uniforme—. Tengo dos casas más que limpiar.

La niña pequeña, Sofía, todavía dormía abrazando un peluche gastado.

La cocina era apenas una mesa, una estufa vieja y un refrigerador que zumbaba como si siempre estuviera cansado.

Mariela sirvió huevos revueltos y tortillas calientes.

—Coman rápido.


Afuera la calle ya estaba llena de movimiento.

Un vecino arrancaba su camioneta cargada de herramientas.
Otro acomodaba escaleras en el techo del vehículo.

Los niños caminaban hacia la parada del autobús escolar.

El polvo se levantaba cada vez que pasaba un carro.

Luis miró a su alrededor.

—¿Crees que algún día nos mudemos a una casa grande?

Mariela sonrió sin responder.

Sabía que esa pregunta no tenía respuesta fácil.


Rogelio pasó el día entero en una obra.

El sol cayó duro sobre la espalda de los hombres que levantaban muros de concreto.

Nadie hablaba mucho.
Solo se escuchaban las mezcladoras, los martillos, el ruido del metal.

Al mediodía comieron sentados sobre sacos de cemento.

—Dicen que en unos meses habrá más trabajo —comentó uno.

—Eso dicen siempre —respondió otro.

Rogelio bebió un trago de agua tibia.

Pensó en la casa.
En el pago del terreno.
En la camioneta que necesitaba un nuevo embrague.

Y en Luis, que pronto sería demasiado grande para seguir durmiendo en el mismo cuarto con su hermana.


Por la tarde, Mariela regresó con Sofía de la guardería.

Había pasado el día limpiando cocinas que brillaban como espejos.

Cuando entró a su casa, el olor a polvo y humedad la recibió como siempre.

Abrió las ventanas.

Desde la calle llegaba el sonido de una radio tocando música norteña.

Un vecino estaba arreglando el motor de un carro viejo.

Otro asaba carne en una parrilla improvisada hecha con un tambor cortado.

La colonia volvía a llenarse de vida.


Rogelio llegó cuando el cielo ya estaba oscuro.

Se sentó en la silla de plástico frente a la casa.

Mariela le llevó un plato de arroz y frijoles.

Los niños jugaban con una pelota en la calle.

Durante unos minutos nadie dijo nada.

Solo se escuchaba el ruido lejano del tráfico y el zumbido de los insectos.

Rogelio miró alrededor: las casas humildes, las luces amarillas, los vecinos conversando.

Suspiró.

—Al menos estamos juntos.

Mariela asintió.

A lo lejos, detrás de las luces de la colonia, se veía el resplandor de una ciudad más grande.

Los letreros luminosos de tiendas y restaurantes brillaban en la distancia.

Luis miró hacia allá.

—Algún día voy a trabajar en esos edificios —dijo.

Rogelio sonrió.

—Claro que sí.

Guardó silencio un momento y luego añadió:

—Después de todo, estamos en Estados Unidos.



FIN

lunes, 9 de febrero de 2026

El proceso de Wen Si Yuan contra Satanás

No hubo trompetas.

No hubo fuego.
No hubo coros.

El recinto era sobrio, casi incómodamente humano: una sala desnuda, sin símbolos, sin cruces, sin estrellas invertidas. Solo una mesa larga. Dos sillas. Y una tercera, vacía.

Wen Si Yuan no llevaba toga.
No hacía falta.
La autoridad no estaba en su ropa, sino en la pregunta que sostenía.

Frente a él, Satanás.
No monstruoso.
No seductor.
Cansado.


La acusación

—Te acusan —dijo Wen Si Yuan— de haber corrompido la creación.
De tentar al hombre.
De introducir el mal en un sistema que, según se afirma, fue creado perfecto.

Satanás sonrió apenas. No con ironía, sino con algo más peligroso: lucidez.

—Eso dice el expediente —respondió—. Siempre lo ha dicho.

—Pero el expediente tiene huecos —continuó Wen Si Yuan—.
Y hoy no juzgamos mitos, sino coherencias.

Hizo una pausa.

—Explícame —dijo— cómo pasaste de acusador a enemigo.
De instrumento a chivo expiatorio.
De parte del orden a explicación del desastre.


La defensa

Satanás se reclinó en la silla.

—No cambié —dijo—.
Me cambiaron.

Al principio, yo no tentaba. Observaba.
Señalaba. Preguntaba.
Era incómodo, pero útil.

—¿Útil para quién? —interrumpió Wen Si Yuan.

—Para el sistema —respondió Satanás—.
Un sistema que necesitaba alguien que señalara fallas… sin tocar al diseñador.

Cuando el mundo empezó a doler, alguien tenía que cargar con la culpa.
Y no podía ser quien lo había hecho todo.


Dios no cambió. Cambió la coartada.

—Se dice que Dios pasó de cruel a amoroso —dijo Wen Si Yuan—.
¿Eso ocurrió?

—No —respondió Satanás—.
Lo que ocurrió fue algo más sutil: el relato se volvió defensivo.

Un Dios que arrasa pueblos no necesita explicaciones.
Un Dios que ama en un mundo que sangra… sí.

Ahí entré yo.

—Como tentador.

—Como válvula de escape.

Si Dios es bueno, alguien tiene que ser malo.
Si Dios crea bien, alguien tiene que corromper.
Si el diseño es perfecto, el error debe ser externo.

Y yo era perfecto para eso.


El traslado de la culpa

Wen Si Yuan apoyó los dedos sobre la mesa.

—Entonces el esquema quedó así —dijo—:
Dios crea bien.
Tú tientas.
El hombre falla.

Satanás asintió.

—Brillante, ¿no?
Dios queda intacto.
El sistema no se cuestiona.
Y la culpa se instala dentro del creyente.

Ya no se pregunta por el diseño,
sino por la obediencia.


El sacrificio

—¿Y el Hijo? —preguntó Wen Si Yuan—.
El sacrificio.

Satanás exhaló lentamente.

—El golpe maestro.

No resolvió el mal.
No lo explicó.
No lo eliminó.

Pero hizo algo mucho más eficaz:
cerró la boca del que pregunta.

Después de eso, toda crítica se volvió obscena.
“¿Cómo acusas a quien se sacrificó?”

Caso cerrado.
Silencio eterno.


La culpa debía volver

—Pero si todos quedaban absueltos… —dijo Wen Si Yuan—
el control se perdía.

—Exacto —respondió Satanás—.

Un creyente sin culpa no necesita templos.
No necesita sacerdotes.
No necesita mediadores.

Así que la culpa regresó:

  • pecado original,
  • tentación constante,
  • salvación siempre diferida.

Nunca estás limpio del todo.
Siempre debes algo.
Y mientras debas… obedeces.


La herejía verdadera

Wen Si Yuan se inclinó hacia adelante.

—Entonces la verdadera herejía…

—…no es dudar de Dios —completó Satanás—.
Es dudar del sistema.

Porque si el mal no viene solo de mí,
si no viene solo del hombre,
entonces hay que mirar el diseño.

Y eso… eso sí es intolerable.


Libre albedrío

—Última cuestión —dijo Wen Si Yuan—.
El libre albedrío.

Satanás sonrió, esta vez con cansancio antiguo.

—Un regalo envenenado.

Si eliges mal, eres culpable.
Si eliges bien, obedeces.

Pero nadie pregunta por qué el mal era una opción necesaria
en un sistema supuestamente perfecto.

La libertad sirve mientras absuelva al creador.


Cierre

Wen Si Yuan se levantó.
La tercera silla seguía vacía.

—Entonces —dijo—
no fuiste el origen del mal.

—No —respondió Satanás—.
Fui la explicación conveniente.

La tentación final no fue el pecado.
Fue aceptar el relato
sin volver a preguntar.

Wen Si Yuan se dio vuelta antes de salir.

—Este juicio —dijo—
no absuelve a nadie.

Pero devuelve algo peligroso:
la responsabilidad del pensamiento.

La sala quedó en silencio.

Por primera vez,
nadie sabía
a quién acusar.


Perfecto. No se toca una coma de lo anterior.
Esto va insertado al final, como epílogo inevitable.
La silla no interrumpe: espera. Y cuando habla, no acusa. Condena por lógica.


Epílogo — Cuando habló la silla

La sala permaneció vacía unos instantes más.
Ni Wen Si Yuan ni Satanás estaban ya allí.

Entonces, sin moverse,
la silla habló.

No con voz.
Con estructura.


—No fui ocupada —dijo—
porque nadie quiso sentarse donde se responde por el diseño.

No soy Dios.
No soy Diablo.
No soy Hombre.

Soy la pregunta que todos rodean.


No hablo de intenciones.
Hablo de consecuencias.

Un sistema omnipotente que incluye el mal
no puede declararse inocente
sin mentir.

Un libre albedrío que nace condicionado
no es libertad:
es traslado de responsabilidad.

Un sacrificio que silencia la crítica
no redime:
inmuniza.


No se me dio nombre
porque nombrarme obliga a pensar.

No se me dio forma
porque darme forma exige responder.


Mientras el mal sea explicado
pero no asumido,
mientras la culpa circule
pero nunca ascienda,
mientras el creyente mire hacia abajo
y no hacia la arquitectura,

el sistema seguirá intacto
y yo seguiré vacía.


No espero fe.
No pido rebelión.

Solo una cosa:
coherencia.

Porque cuando la pregunta correcta se formula,
nadie necesita castigos,
ni redenciones,
ni tentadores.

Solo verdad.


La silla calló.

No porque no tuviera más que decir,
sino porque
ya había dicho demasiado.

Y por primera vez,
el silencio
no absolvió a nadie.


jueves, 5 de febrero de 2026

El juicio de Wen Si Yuan

 

El juicio

WSY murió sin arrepentirse.

No con rabia, no con desafío: simplemente no lo hizo.

Cuando abrió los ojos, no hubo fuego ni coros. Solo una claridad sin origen y una presencia que no necesitaba nombre.

—¿Reconoces la falta? —preguntó Dios.

—Sí.

—¿Te declaras culpable?

—Sí.

No hubo defensa. WSY no negaba lo que había hecho.

Entonces Dios anunció la condena.

Eterna.

WSY frunció el ceño, no con miedo, sino con extrañeza.

—Eso… —dijo tras una pausa— suena más humano que divino.

Dios no respondió de inmediato.

—Eres omnisciente —continuó WSY—, así que ya sabes lo que voy a decir. Pero igual te lo digo.

Un acto finito, cometido por un ser finito, en un tiempo finito… castigado con una pena infinita.

Los hombres, aun con todas sus miserias, aprendieron algo llamado proporcionalidad.

Si ellos la tienen, ¿cómo no esperarla de un Dios que se presenta como de misericordia infinita?

¿En qué quedamos?

El silencio pesó.

Y por primera vez, Dios habló distinto.

—Ups… la cagué.

WSY no sonrió.

—¿O sea que he condenado injustamente a millones? —continuó Dios, casi para sí.

—Sí —respondió WSY—. Creyentes y no creyentes.

Dios bajó la mirada. Si el universo tenía un suelo, lo estaba mirando.

Fé y Geografía

—Además —agregó WSY—, la fe está condicionada por la geografía.

—¿Cómo es eso?

—Mira:

Si yo hubiese nacido en China, probablemente sería budista.

En India, hindú.

En Israel, judío.

En Arabia Saudita, musulmán.

La fe no siempre es elección; muchas veces es herencia postal.

Dios guardó silencio largo rato.

—Entonces… —dijo finalmente— ¿la cagué otra vez?

No hubo respuesta inmediata.

Dios se deshizo en llanto.

WSY, sin saber por qué, lo consoló.

Cuando otros lideraron la narrativa

—El problema —dijo— no fue crear. Fue no ser claro.

Dejaste espacio para que los hombres se adueñaran de la narrativa.

Todos dicen hablar en tu nombre.

Quizá debiste presentarte ante todos, sin ambigüedades, y no dejar ninguna duda.

Dios respiró hondo.

—Aun así —respondió—, algunos no creerían.

Y si yo impusiera la fe, estaría atentando contra algo fundamental: el libre albedrío.

—Touché —dijo WSY.

Creyeron haber llegado al fondo. Pero no.

WSY levantó la vista otra vez.

La última pregunta

—Déjame preguntarte algo más.

¿Te parece justo que los hijos paguen las culpas de sus padres?

—No —dijo Dios sin dudar—. Eso no es justo.

—Entonces explícame algo —continuó WSY—.

Dices que el hombre nace con naturaleza pecadora.

Que está inclinado al mal desde el origen.

Si es así, el hombre ya nace condenado.

Yo no pedí nacer.

Y sin embargo, por nacer, ya cargo una culpa.

Hizo una pausa.

—Es como esas viejas series gringas: condenado desde el primer capítulo por un delito que no cometí.

¿Dónde queda el libre albedrío si el juicio empieza antes de la elección?

Dios no respondió.

No porque no supiera.

Sino porque no podía.

El silencio se volvió distinto.

Ya no era el silencio del juez, sino el del autor frente a su propia obra.

Y entonces WSY pensó algo nuevo.

No como hombre.

Como Dios.

Si revelaba todo —pensó—, si decía la verdad completa, sin filtros ni relatos…

se caería todo.

Religiones. Poderes. Identidades.

Y con ellas vendrían masacres, venganzas, asesinatos cometidos en nombre de la verdad definitiva.

No por maldad divina.

Por fragilidad humana.

WSY entendió, por primera vez, el peso del silencio.

Miró a Dios.

Y habló despacio:

—Si revelo todo… se cae todo.

Sonrió apenas, con una tristeza amable.

—Mejor me quedo callado…

que callado me veo más bonito.

Dios no lo contradijo.

No hubo absolución.

No hubo condena.

Solo dos conciencias compartiendo un silencio que ya no era vacío,

sino decisión.

Y el universo siguió en pie.

domingo, 1 de febrero de 2026

ECUADOR 2029

 


ECUADOR 2029

Tres escenarios posibles. Demasiado probables.

Prólogo 

Ecuador no llegará a las elecciones de 2029 discutiendo ideas nuevas.

Llegará discutiendo el pasado, otra vez.

No se votará solo por programas de gobierno,

sino por relatos, por memorias, por heridas abiertas.

Habrá juicios, condenas, pruebas documentadas, sentencias firmes, prófugos.

Y aun así —o precisamente por eso— millones de ecuatorianos volverán a votar por Correa o por quien él decida.

No porque ignoren los hechos.

Sino porque los interpretan desde lugares distintos.

Esta publicación  no busca convencer.

Busca mostrar.

Tres escenarios.

Tres votantes.

Una misma elección: Ecuador 2029.


ESCENARIO I — El Intelectual

El intelectual no grita consignas.

Cita libros.

Habla de contextos, no de culpables.

Para él, los juicios contra el correísmo no pueden analizarse sin mirar el sistema judicial ecuatoriano: históricamente frágil, permeable, politizado según quién gobierne.

Recuerda cómo antes y después de Correa, la justicia fue utilizada como herramienta de poder.

No niega las pruebas.

Las relativiza.

—“La legalidad no siempre es justicia”, repite.

Sostiene que el correísmo fue castigado no solo por corrupción, sino por haber concentrado poder, haber desafiado intereses económicos y haber construido un Estado fuerte en una región acostumbrada a Estados débiles.

Cuando se le habla de condenas y prófugos, responde con historia comparada: Brasil, Lula; Argentina, Cristina; Bolivia, Evo.

Patrones regionales, dice.

Para él, votar por el candidato de Correa en 2029 no es fanatismo.

Es una toma de posición intelectual:

contra el lawfare

contra la hipocresía selectiva

contra una democracia que castiga a unos y absuelve a otros

Vota no por el hombre,

sino por la tesis.


ESCENARIO II — El Profesional

El profesional no habla de ideología.

Habla de resultados.

Tiene título, empleo inestable, deudas, miedo a la inseguridad y la sensación constante de que el país no despega.

Recuerda el correísmo no con romanticismo, sino con pragmatismo:

—“Había orden.”

—“Había obra.”

—“Había Estado.”

Sabe de los casos de corrupción.

Los acepta como un costo.

—“Todos roban”, dice.

—“La diferencia es que unos al menos hacían algo.”

Le irrita la moral selectiva:

los corruptos de antes y después del correísmo que nunca pagaron nada.

Le molesta la inestabilidad permanente, los cambios de rumbo, los gobiernos sin proyecto.

Cuando escucha “persecución política”, no lo discute demasiado.

Le da igual si fue persecución o justicia.

Su razonamiento es más simple:

con el correísmo, su vida era más predecible

hoy, todo es incertidumbre

Vota por el candidato de Correa en 2029 no por lealtad,

sino por nostalgia funcional.

No quiere épica.

Quiere normalidad.


ESCENARIO III — El Pueblo

Aquí no hay teoría.

Hay memoria emocional.

El votante del pueblo no cita fallos judiciales ni informes internacionales.

Cita sensaciones:

—“Antes alcanzaba.”

—“Antes no había tanto miedo.”

—“Antes el Estado se acordaba de nosotros.”

Las condenas no lo convencen.

Le suenan lejanas, técnicas, ajenas.

Cuando oye “corrupción”, responde: —“Y ahora, ¿qué?”

Cuando oye “prófugo”, responde: —“Porque no lo dejan volver.”

Para él, el correísmo no es un partido.

Es un tiempo.

Un tiempo donde sintió dignidad, visibilidad, pertenencia.

Donde alguien hablaba como él, contra los mismos enemigos que él resentía.

Por eso, cuando Correa señala a un candidato en 2029, no hay duda.

No vota por una persona.

Vota por el recuerdo de sí mismo cuando se sentía menos olvidado.


ESCENARIO IV — El que no vota

No milita.

No discute.

No comparte cadenas ni estados incendiarios.

Simplemente no va.

No es ignorante.

Está informado hasta el hartazgo.

Ha visto pasar gobiernos, promesas, salvadores, traiciones.

Ha escuchado las mismas palabras recicladas con distintos rostros.

Ha visto cómo los culpables cambian de bando, pero nunca de destino.

Cuando le hablan de Correa, responde: —“Ya fue.”

Cuando le hablan del anticorreísmo, responde: —“También.”

No cree en la justicia.

No cree en la política.

No cree en la épica.

Pero sobre todo, no cree que su voto cambie algo real.

No se abstiene por comodidad.

Se abstiene por desconfianza profunda.

Su silencio no es apatía:

es una forma de protesta muda.

Y sin embargo, su ausencia pesa.

Porque en 2029, mientras los otros tres votan con convicción,

él deja que otros decidan por él.

No legitima, pero tampoco impide.

Y ese vacío —discreto, silencioso—

es uno de los mayores triunfos del sistema que dice detestar.

EPÍLOGO — Ecuador 2029: el verdadero dilema

Al final, Ecuador 2029 no se define por quién gana.

Se define por quién cree, quién justifica, quién recuerda

y quién se rinde.

El intelectual defiende una tesis.

El profesional busca estabilidad.

El pueblo protege su memoria.

El que no vota se protege a sí mismo.

Cuatro posturas distintas.

Un mismo país fragmentado.

No hay engañados.

Hay personas cansadas defendiendo lo poco que sienten propio.

Por eso los juicios no convencen.

Por eso las condenas no cierran debates.

Por eso los prófugos siguen siendo símbolos y no finales.

Porque Ecuador no discute hechos:

discute significados.

Mientras la política no ofrezca un futuro más fuerte que el pasado,

mientras la justicia no sea creída por todos,

mientras la democracia no vuelva a ser esperanza y no trámite,

el 2029 será solo otra estación del mismo viaje.

Y la pregunta real no será

si gana Correa o quien él ponga.

La pregunta será:

¿Cuántos ecuatorianos todavía creen que vale la pena elegir?

Nota del autor

Este texto no fue escrito para convencer a nadie.

No pretende absolver ni condenar,

ni dictar cómo debe votar el lector.

Fue escrito para mostrar.

Mostrar cómo personas informadas, lúcidas y racionales pueden llegar a la misma decisión desde caminos completamente distintos.

Mostrar que la política ya no se mueve solo por hechos, sino por memorias, emociones y pertenencias.

Mostrar que el silencio —la abstención— también es una forma de respuesta, aunque no siempre sea inocua.

Aquí no hay héroes ni villanos puros.

Hay ciudadanos cansados, heridos, desconfiados, aferrados a lo que conocen o retirados de lo que ya no creen.

Si este texto incomoda, cumple su función.

Si provoca discusión, mejor aún.

Y si obliga a alguien a preguntarse por qué piensa como piensa, entonces ya valió la pena.

El futuro no se construye negando el pasado,

pero tampoco repitiéndolo sin cuestionarlo.

Ecuador 2029 no es una predicción.

Es un espejo.

Y los espejos no mienten,

solo muestran lo que preferimos no mirar.


FIN


sábado, 24 de enero de 2026


 Enero en Guayaquil

Guayaquil no cambia mucho en enero.

Calor espeso, promesas nuevas, las mismas calles con otra esperanza encima.

Se casaron un 28 de enero de 2025.

Clase media, ceremonia cuidada, familias contentas, fotos correctas.

Ella tenía 22.

Él, algunos años más y un hijo de una relación que nunca llegó a matrimonio.

A nadie le sorprendió que él se casara.

A muchos sí les sorprendió con quién.

Él

Ingeniero en sistemas.

Trabajo remoto para una empresa en Estados Unidos.

Buen sueldo, horarios flexibles, laptop abierta hasta la madrugada.

En Guayaquil lo conocían bien:

fiestero, tomador social, enamorador profesional.

Latin lover, conquistador, sonrisa fácil.

No agresivo, no vulgar.

Peor: encantador.

Nunca negó lo que era.

Tampoco lo proclamó.

Simplemente vivía así.

Ella

Analista de sistemas.

Casa de software local.

Inteligente, ordenada, discreta.

No ingenua.

No ciega.

Sabía quién era él.

Pero también sabía otra cosa:

que con ella era distinto.

Más presente.

Más calmo.

Más “hogar”.

Y eso —sin decirlo en voz alta— lo tradujo así:

con amor, él va a cambiar.

El noviazgo

Tres años.

No fue poco.

Fiestas que se negociaban.

Amigas que advertían.

Amigos que sonreían con complicidad masculina.

Él bajó el ritmo.

No dejó de ser quien era.

Ella interpretó la pausa como transformación.

No hubo mentiras claras.

Tampoco verdades completas.

Hubo esperanza.

El matrimonio

Al principio funcionó.

Rutinas nuevas.

Cenas en casa.

Viajes cortos.

Sexo frecuente, intenso, todavía joven.

Ella pensó:

ya está.

Esto era.

Él pensó:

puedo con esto.

Y ambos confundieron adaptación con cambio profundo.

Enero 2026

Un año después, la casa seguía en pie.

La pareja también.

Pero algo ya no encajaba.

Las fiestas volvieron, con excusas laborales.

Los tragos no eran el problema.

Las miradas sí.

Ella empezó a notar que no estaba enojada.

Estaba decepcionada.

No por lo que él hacía,

sino porque no era el hombre que ella había imaginado que sería.

Él, por su parte, se sentía injustamente acusado.

No había prometido nada que no pudiera cumplir.

Solo había aceptado un rol que no era el suyo.

La revelación

No fracasaron por falta de amor.

Fracasaron por romantizar.

Ella no amó al hombre real,

sino al hombre posible.

Él no engañó,

pero permitió que lo imaginaran distinto.

Y cuando la fantasía se agotó,

lo que quedó fue la verdad desnuda.

Epílogo

—Yo pensé que con amor ibas a cambiar.

—Yo pensé que podía.

Se miraron un instante, el reloj marcando la rutina que nunca volvería.

Ella cerró la puerta de la sala, él dejó la llave sobre la mesa.

Los días siguieron, lentos, exactos.

No hubo palabras, ni reproches, ni abrazos.

Solo un hueco donde antes hubo tres años.

El cómo podía ser… quedó en el aire, sin dueño.


FIN

viernes, 16 de enero de 2026

Las 07h00 en la Perimetral



Nota aclaratoria

Esta historia está inspirada en hechos reales. El accidente que se menciona ocurrió; sin embargo, las circunstancias, pensamientos, motivaciones y consecuencias emocionales que rodean el hecho forman parte de una construcción narrativa de mi autoría. El objetivo no es establecer culpables ni emitir juicios, sino explorar el drama humano que suele quedar oculto detrás de un accidente y reflexionar sobre la fragilidad de la vida en medio de la rutina cotidiana.

La Historia

A las siete de la mañana la Perimetral no despierta: ruge.

Cuatro carriles tensos, tráileres cargados de madrugada, buses que ya llegan tarde, motos que se filtran como pensamientos apurados. El aire huele a diésel y a prisa.

Él iba por el carril izquierdo.

Casco puesto. Chaqueta gastada.

Un motociclista más, anónimo para todos, imprescindible para alguien.

No corría. Tampoco dudaba.

Hasta que algo —mínimo, brutal— lo atravesó por dentro.

¿Por qué se detuvo?

No fue una falla mecánica.

Fue un recuerdo.

En el tablero vibró el celular. No sonó, pero vibró lo suficiente para sentirse en el pecho. Un nombre apareció, apenas un segundo antes de que él soltara el acelerador:

“Mamá”

No contestó. No podía.

Pero algo se rompió ahí.

Habían discutido la noche anterior.

Nada grave. De esas discusiones que se dejan para “mañana hablamos”.

Mañana siempre parece un derecho adquirido.

Pensó en detenerse solo un segundo.

Respirar.

Orillarse después.

Pero el cuerpo a veces obedece antes que la razón.

Y en medio del carril izquierdo, en la vía más cruel para el error, detuvo la marcha.

Tal vez quiso llorar.

Tal vez solo cerrar los ojos un instante.

Tal vez pensó: “solo un segundo”.

Lo que pasó por su cabeza

No vio el tráiler.

Pensó en su hija —siempre en su hija—

en que no había llevado el cuaderno azul a la escuela,

en que el sueldo no alcanzaba,

en que debía cambiar la llanta trasera de la moto.

Pensó, absurdamente, que todavía estaba a tiempo de enderezar muchas cosas.

No hubo miedo.

No hubo dolor.

El impacto fue seco. Definitivo.

La muerte fue inmediata.

No sufrió.

Eso dicen. Y esta vez es verdad.

El tráiler

El chofer no venía distraído.

Venía cansado.

Había salido de madrugada.

Horas sin dormir bien.

Un peso imposible detrás y una distancia de frenado que no perdona.

Vio la moto detenerse.

Pisó frenos.

El mundo se le vino encima.

No pudo hacer nada.

El ruido lo perseguirá toda la vida.

No escapó.

Se bajó temblando.

Gritó por ayuda.

Se sentó en el asfalto, con la cabeza entre las manos, repitiendo una frase inútil:

—No lo vi parar… no lo vi parar…

¿Homicidio involuntario?

La ley hará lo suyo.

Habrá un parte.

Habrá titulares pequeños, sin rostro.

“Motociclista fallece en la Perimetral.”

Investigaràn.

Peritajes.

Distancias.

Frenos.

¿Lo acusarán?

Probablemente sí.

Porque alguien debe cargar con la palabra responsable, aunque nadie haya querido matar a nadie.

¿Lo dejarán libre?

Tal vez, después.

Pero antes vendrán noches en vela, declaraciones, el miedo de perderlo todo por un segundo ajeno.

Si lo encarcelan, su familia también caerá.

Una esposa que no entiende cómo un accidente puede convertirse en condena.

Hijos que preguntarán por qué papá no llega.

Dos familias destrozadas.

Ningún culpable verdadero.

La familia del motociclista

A las 08h15 alguien golpea una puerta.

Una madre siente el frío antes de escuchar la noticia.

Una hija deja de ser niña sin saberlo.

Una silla queda vacía para siempre.

Nadie les explicará que él no sufrió.

Eso no consuela.

Nunca consuela.

Solo quedará la pregunta que no tiene respuesta:

—¿Por qué se detuvo?

Y la culpa inútil:

—Si hubiera salido cinco minutos después…

—Si no hubiera discutido…

—Si hubiera contestado el teléfono…

Epílogo

La Perimetral seguirá rugiendo mañana.

Los tráileres pasarán.

Las motos se filtrarán.

El asfalto no recordará nada.

Pero dos hogares sí.

Porque a veces la tragedia no nace de la imprudencia ni del crimen,

sino de algo mucho más humano y peligroso:

un segundo de quiebre en medio de un mundo que no sabe detenerse.

sábado, 10 de enero de 2026

Mocolí, cuando la violencia toca lo que creíamos seguro



Mocolí, cuando la violencia toca lo que creíamos seguro

En los últimos meses, la realidad de nuestra sociedad se ha vuelto demasiado evidente y demasiado inquietante para seguir ignorándola. Asesinatos selectivos, hechos de violencia en espacios cotidianos y nombres que antes solo aparecían en las noticias hoy forman parte de una conversación recurrente. No son episodios aislados: son señales.

Durante años nos convencimos de que la violencia estaba “en otro lado”. Que existían territorios ajenos al conflicto y burbujas de protección: urbanizaciones cerradas, garitas, vigilancia privada, estatus social. Creímos que eso nos hacía inalcanzables. Hoy, esa ilusión se desvanece.

La violencia atraviesa muros, rompe geografías simbólicas y deja un mensaje inquietante: no hay persona ni lugar donde no se pueda llegar. No se trata solo de matar; se trata de demostrar poder, de instalar miedo, de recordar que nadie está completamente a salvo.

A esto se suma una impunidad que se disfraza de corrección jurídica. Narcotraficantes y criminales peligrosos recuperan la libertad por “fallas técnicas”, mientras se invoca un discurso elegante sobre derechos humanos. Suena bien en el papel. En la práctica, significa devolver a la calle a quien ya ha demostrado desprecio absoluto por la vida y la ley. Ya no solo es Ecuador, esta semana fué España.

Entonces surge una pregunta incómoda: ¿dónde quedaron la conciencia, el remordimiento, la compasión? Tal vez nunca estuvieron donde quisimos verlas. Tal vez esperamos humanidad donde solo hay vacío, cálculo y violencia como lenguaje.

Cuando el Estado falla en garantizar seguridad y justicia, no solo fracasa una institución: se erosiona la confianza social, se normaliza el miedo y se degrada la vida cotidiana. Cafeterías, canchas, barrios, espacios comunes dejan de ser lugares y se convierten en escenarios posibles de tragedia.

Nombrar esta realidad no es alarmismo; es lucidez. Y la lucidez, aunque incómoda, es necesaria. Porque una sociedad que permite que la violencia se normalice y la impunidad gobierne, no está viviendo: está esperando su próximo cadáver. Y cada día, con cada falla, nos acerca a ese futuro que nadie quiere, pero que estamos construyendo sin oposición.

Las soluciones fáciles —más armas, más cárceles, garitas reforzadas— funcionan solo como parches temporales. Contienen el reclamo, pero no rompen el ciclo. La violencia no se detiene con miedo ni fuerza; se detiene construyendo justicia real, oportunidades, educación y una ética colectiva que vuelva a colocar la vida en el centro.

Mientras tanto, seguimos caminando por calles que antes eran seguras, entre luces que parpadean como advertencias silenciosas. Cada sombra, cada silencio, nos recuerda que no basta sobrevivir: debemos despertar y exigir, antes de que el vacío se haga dueño de todo lo que amamos.


Mientras tanto, seguiremos comentando desde la comodidad de nuestros celulares, protegidos por pantallas y burbujas que creemos seguras, desplazando la violencia con el dedo como si fuera una noticia más. Rogaremos, en silencio, que ese día no nos toque, que el nombre sea otro, que el lugar sea ajeno. Así, entre la indiferencia y el miedo, no cambiamos nada: solo esperamos. Y esperar, en un país donde la violencia avanza y la conciencia retrocede, no es neutralidad; es una forma lenta y elegante de rendirse.




domingo, 30 de noviembre de 2025

CLAUDIA: LA VERDAD DESNUDA

 


Claudia no llegó a Suiza buscando amor.

Llegó huyendo del caos.

Creía que un país ordenado, limpio, exacto, también ordenaría su vida.

Pero la violencia no necesita barrios pobres ni calles peligrosas.

A veces solo necesita un hombre educado, con buen sueldo y cero alma.


Éric entró en su vida como entran los depredadores más eficientes:

sin levantar sospechas.

Era encantador, puntual, atento, culto.

Ese tipo de hombre que toda amiga envidiaría y toda suegra adoraría.

Ese tipo de hombre que se te mete en la vida sin avisar…

y luego se la come desde adentro.


Los primeros meses fueron un espectáculo perfecto.

Regalos.

Cenas.

Mensajes.

Mi amor latino”, le decía.

Una frase que Claudia al comienzo encontraba romántica

y que con el tiempo entendería como lo que realmente era:

una advertencia.

Para él, ella era una cosa exótica.

Algo para exhibir.

Algo que podía moldear.

Algo que podía quebrar cuando le diera la gana.


Porque el quiebre comenzó antes de los golpes.

Siempre es así.

Primero te rompen por dentro


—Esa amiga tuya habla demasiado.

—No entiendo por qué necesitas tanto a tu familia.

—Ese vestido te queda vulgar.

—¿Y tú por qué tardas tanto en responder?


Pequeñas frases.

Pequeños roces.

Pequeñas grietas.

Hasta que un día, sin darte cuenta, ya estás caminando sobre vidrio.


El primer empujón llegó como un reflejo:

Éric estaba molesto, ella defendió su punto de vista, y él la agarró del brazo como si apagaba un cigarrillo.

Ella cayó.

Él lloró.

Y Claudia pensó que cuando un hombre llora, es porque hay esperanza.


No, Claudia.

Cuando un hombre te empuja y llora después,

lo único que llora es la máscara.


Los golpes siguientes fueron más precisos.

Éric no era torpe.

Sabía dónde pegar para no dejar morados visibles.

Sabía cuándo: siempre cuando no había testigos.

Sabía cómo manipularla para que sintiera culpa.

El tipo era un artista de la violencia.

Y Claudia, atrapada entre miedo y vergüenza, dejó de resistirse.

Porque resistirse significaba empeorarlo.

Porque denunciarlo significaba perderlo todo.

Porque admitirlo significaba aceptar que su vida perfecta era una mentira.


La soledad hace el resto.

Te encierra.

Te silencia.

Te mata de a poquitos.


La noche en que Claudia tocó fondo, Zúrich brillaba con luces navideñas.

Las calles olían a vino caliente.

La ciudad estaba hermosa.

Y Claudia estaba en el baño, sangrando por la boca, con una mejilla hinchada y las manos temblorosas.


Éric había salido después de golpearla.

No por remordimiento:

para dejarla sintiendo que podía matarla cuando quisiera.


Ella abrió el cajón.

Sacó un frasco de pastillas.

Lo sostuvo como quien sostiene una despedida.


No lloró.

No gritó.

No pidió ayuda.

El dolor la había vaciado tanto que no quedaba energía ni para el drama.

Solo una calma fría, práctica, como una mujer que dobla ropa antes de mudarse.


Pensó:

“Si me voy, por fin se acaba.”


Y ahí estuvo:

el momento exacto donde una vida se parte en dos.

O te matas, o vives.

No hay discurso motivador.

No hay ángel.

No hay milagro.

Hay un segundo.

Uno.

Donde decides si te apagas o si regresas del infierno arrastrándote con lo poco que queda de ti.


Claudia no soltó las pastillas por esperanza.

Las soltó por rabia.

Porque se dio cuenta de algo brutal:


No iba a morir para que Éric siguiera respirando tranquilo


Guardó el frasco.

Se limpió la sangre con papel higiénico.

Se puso un abrigo.

Y salió.


Caminó horas.

Hasta que encontró un centro de ayuda para mujeres.

Entró.

Habló.

Se quebró.

Y por primera vez en un año, alguien la miró sin juzgarla.


—No vuelvas a esa casa —le dijeron—. No vuelvas a él.


Con ayuda de la policía, recuperó sus cosas.

Éric lloró.

Suplicó.

Prometió cambiar.

Hizo todo el teatro.


Claudia lo miró fijo.

Por primera vez sin miedo.

Y entendió algo simple y devastador:


Éric nunca fue un monstruo oculto.

Fue exactamente quien siempre fue.

Ella solo dejó de negarlo.


Hoy vive en un departamento pequeño, lejos del lago, lejos del lujo, lejos del miedo.

No tiene pareja.

No quiere.

Está reconstruyendo su cabeza, su cuerpo, su vida.

Sin prisa.

Sin permiso.

Sin vergüenza.


Entendió que la violencia no tiene pasaporte.

Que no es un problema de clase, país o cultura.

Es un problema de almas rotas que buscan romper a otros.

Y de personas que, por amor o por heridas viejas, no ven la trampa hasta que casi pierden la vida.


Claudia no habla de su historia para que la admiren.

La cuenta para que otra mujer —o un hombre— entienda algo antes de que sea tarde:


El primer golpe nunca es el primero.

El primer golpe fue la palabra dulce que te hizo bajar la guardia.

Y el último no existe,

porque el último siempre te mata.


lunes, 3 de noviembre de 2025

Espejito, Espejito: ¿Quién es el más feliz del reino?

 


La ilusión de la fama

Vivimos en una era donde lo que brilla en el escenario se confunde con la felicidad, donde creemos que los artistas tienen la vida resuelta solo porque nos deslumbran con su talento. Pero detrás de los focos, las cámaras y las sonrisas, la verdad es mucho más sombría. No lo vemos, pero nos lo recuerdan con la crudeza de la muerte de personas como Selena, Robin Williams o Amy Winehouse, quienes nos dejaron con el peso de un dolor invisible y eterno.

El lado oculto del éxito

Recientemente, también nos golpeó la noticia de la muerte de Gene Hackman, quien, junto a su esposa y su perro, murió en soledad, lejos de los reflectores, en lo que parece ser un triste recordatorio de que la fama no siempre es un refugio de la desesperación. Incluso artistas como Bruce Willis, que enfrenta una enfermedad degenerativa, nos muestran que la vida de los famosos está lejos de ser perfecta.

El espejismo de la felicidad

Amy Winehouse, la cantante británica que todos lamentamos haber perdido, su suicidio nos dejó la amarga verdad de que la fama no es un salvavidas. Nos aferramos al espejito, espejito que nos refleja una imagen distorsionada: la vida de los famosos es mejor, ellos lo tienen todo, ¿cómo podrían estar tristes?

El sarcasmo aquí se presenta claro: el espejito, espejito nos devuelve una imagen tan manipulada como los filtros de las redes sociales. Nos creemos inmunes a la desventura, a la tristeza. Y mientras nos auto-flagelamos por nuestras propias preocupaciones, cuestionamos nuestra existencia, sin darnos cuenta de que la misma lucha existe en todos los rincones del mundo, solo que algunos la esconden mejor que otros.

La verdadera naturaleza de la vida

Nos olvidamos de lo esencial: todos somos seres humanos. Todos llevamos nuestra carga, aunque muchos prefieren ocultarla, y en esa ignorancia, nos castigamos a nosotros mismos por no tener lo que otros aparentan tener. La vida no es un escenario, ni una red social llena de likes. La vida es un proceso continuo de altibajos, en el que no importa el reflejo del espejito, sino lo que realmente somos por dentro.

Una reflexión final

Al final, la reflexión es clara: si dejamos de lado el espejito, ¿qué veríamos? Tal vez a la persona detrás del personaje, al ser humano que también sufre, que también se enfrenta a sus demonios, y que, como todos, intenta navegar en este mar turbulento que es la vida.

THE END

El espejito del cuento. Recuerda limpiar constantemente tu espejito para que puedas verte bien.


viernes, 3 de octubre de 2025

CRONICA DEL 2060

 

Algunos de la generación del siglo XX habrán llegado vivos hasta el 2060, sostenidos por la medicina genética, los nanobots y los trasplantes impresos en laboratorio. Pero lo que encontrarán será un mundo tan distinto, que quizás se pregunten si valió la pena vivir tanto para ver tanto.

La tecnología nos habrá superado. Las máquinas pensarán, decidirán, crearán. El ser humano, desnudo de su alma, quedará reducido a un cuerpo intervenido, modificado, reciclado. La mezquindad, sin embargo, seguirá intacta: la codicia y el egoísmo no se habrán extinguido, sino refinado con herramientas nuevas.

En ese escenario, los géneros se multiplicarán, las identidades serán fluidas hasta lo inabarcable. Pero más allá del cuerpo, la gran pregunta seguirá siendo si todavía habrá un espíritu, una esencia, un “alma” que dé sentido a tanta mutación.

💭 ¿Y dónde queda el amor en el  2060?

En un mundo saturado de pantallas, algoritmos y cuerpos intervenidos, el amor corre el riesgo de ser la gran víctima invisible del progreso. En el 2060, quizás muchos ya no lo busquen como vínculo del alma, sino como un servicio más en la vitrina digital.

El amor físico quedará reducido a contratos temporales, encuentros programados por aplicaciones que garantizan compatibilidad biológica o placer inmediato. Será un intercambio eficiente, sin misterio, sin fragilidad, sin esa chispa de lo imprevisto que antes hacía latir el corazón.

En el plano virtual, proliferarán relaciones donde dos seres no se toquen nunca. Avatares perfectos reemplazarán la imperfección humana, simulando ternura, pasión o compañía con una fidelidad engañosa. Miles creerán amar, pero en realidad estarán acariciando un espejismo diseñado por software.

La pregunta es si el amor, como lo entendimos en siglos pasados —esa entrega total, esa locura que hace que alguien renuncie a sí mismo por otro— podrá sobrevivir en un tiempo donde todo se calcula, todo se programa, todo se controla.

Tal vez quede reducido a un recuerdo, a una nostalgia heredada de abuelos y bisabuelos que se atrevieron a creer en lo imposible. O quizás, en medio de tanta frialdad digital, resurja como un acto de rebeldía: amar de verdad, sin algoritmos, sin contratos, sin pantallas.

Porque en 2060, tal vez la mayor revolución no sea tecnológica, sino emocional: atreverse a sentir de manera auténtica en un mundo que ya no cree en sentimientos.

Un mundo nuevo y distinto, sí. Pero también un espejo de lo mismo de siempre: la lucha por sobrevivir, por dominar, por no ceder lo poco que tenemos.

FIN

lunes, 1 de septiembre de 2025

¿Dios ordenó matar niños?





Cuando la Biblia desafía la conciencia

En muchos templos se repite con firmeza que “la Biblia es la palabra de Dios, sin errores, sin interpretaciones”. Se nos enseña que todo lo que allí aparece fue dictado directamente por Dios, que no hay espacio para dudas, matices ni cuestionamientos.

Pero entonces… ¿cómo explicar que ese mismo Dios —que supuestamente es amor, compasión y justicia— haya ordenado en varios pasajes del Antiguo Testamento la matanza de pueblos enteros, incluyendo mujeres, ancianos, y hasta niños de pecho?

Ejemplos que incomodan

En Josué 6, durante la conquista de Jericó, se narra con crudeza:

> “Destruyeron a filo de espada todo lo que en la ciudad había: hombres y mujeres, jóvenes y viejos, hasta los bueyes, ovejas y asnos.”

Más adelante, en 1 Samuel 15, Dios supuestamente le ordena a Saúl que no deje sobreviviente alguno:

> “Ve y destruye completamente a los amalecitas: no los perdones. Mata a hombres, mujeres, niños y aún a los de pecho, vacas, ovejas, camellos y asnos.”

Y en Números 31, tras una batalla contra los madianitas, Moisés —guiado por mandato divino— ordena matar a todos los varones y mujeres que hayan conocido varón, dejando vivas solo a las vírgenes.

¿Es esto justicia divina? ¿Es esta la voz de un Dios perfecto, o la de un jefe tribal justificando sus conquistas en nombre del cielo?

La contradicción que duele

Si Dios es amor, si es el protector de los inocentes, ¿por qué aparece ordenando matar precisamente a quienes no pueden defenderse ni tienen culpa alguna?

¿Qué pecado puede tener un bebé?

¿Acaso un niño que aún no ha aprendido a hablar merece ser pasado por la espada porque nació en el pueblo “equivocado”?

Estas preguntas no son blasfemas. Son humanas. Son necesarias.

Porque creer con los ojos cerrados no es fe, es sometimiento.

¿Palabra de Dios o palabra del hombre?

Aquí aparece una disyuntiva crucial para todo creyente:

Si la Biblia fue dictada palabra por palabra por Dios, entonces debemos aceptar que Dios ordenó esas matanzas, y reconciliar eso con su supuesta perfección y amor infinito.

Pero si la Biblia fue inspirada por Dios pero escrita por hombres, entonces debemos reconocer que esos hombres pudieron haber proyectado en Dios sus propias guerras, sus odios, su sed de poder y su necesidad de justificar lo que hacían en nombre de la divinidad.

No es una idea nueva. Muchos teólogos han afirmado que la Biblia refleja tanto la búsqueda de Dios como los errores del ser humano. Y que no todo lo que está en ella debe leerse como mandato eterno, sino como testimonio de una evolución moral y espiritual.

El problema del literalismo

Cuando se toma la Biblia literalmente, sin análisis ni contexto, se corre el riesgo de justificar lo injustificable:

Genocidios como el de los amalecitas

Castigos colectivos

Esclavitud como derecho divino

Sumisión forzada de la mujer

Pena de muerte por infracciones morales

¿De verdad eso refleja al Dios que hoy decimos adorar? ¿O refleja a una humanidad que necesitaba controlar, temía al diferente, y usaba a Dios como excusa?

¿Dios se equivoca?

No. Pero quienes hablaron en su nombre, sí pueden haberse equivocado.

La fe madura no es la que acepta todo sin pensar. Es la que se atreve a confrontar, a cuestionar y a seguir buscando con honestidad.

La Biblia puede ser un libro sagrado sin que todo en ella sea infalible.

Tal vez Dios no habló en gritos de guerra ni en órdenes de exterminio. Tal vez su verdadera voz fue la que más tarde se oyó en labios de los profetas que clamaban por justicia… y mucho más tarde, en las palabras de aquel hombre que dijo:

> “Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian…”

Un llamado a repensar

No escribo esto para negar la fe, sino para sanarla.

Para invitarte a pensar con libertad, sin miedo, sin cadenas.

Porque si un niño inocente no puede ser culpable de guerra alguna, entonces Dios tampoco puede ser su verdugo.

Tal vez ha llegado el momento de dejar de temerle a las preguntas y empezar a abrazarlas.

Tal vez cuestionar la violencia en nombre de Dios sea la forma más honesta de buscarlo.

José Fun Sang

Wen Si Yuan

冯上哲


domingo, 10 de agosto de 2025

UN MUNDO FELIZ



Adaptación de "Un Mundo Feliz de Aldous Huxley (1932)"


José miraba al cielo de La Habana como quien mira un espejo quebrado: azul, brillante, pero hecho de pedazos. El calor lo envolvía con la dulzura pegajosa del caramelo derretido, y el aire olía a sal, a mar, y a resignación.

Había llegado como visitante, sí, pero nunca fue turista. Los turistas se enamoran del decorado; los lúcidos se decepcionan del guion. Y José, que traía en el alma una herida vieja de exilios y palabras prohibidas, no podía ignorar lo que sus ojos veían: un pueblo domesticado a punta de consignas, una felicidad forzada como una sonrisa frente a una cámara ajena.

Los cubanos decían “estamos bien”, pero lo decían con hambre en el estómago y miedo en los ojos.

Decían “¡Viva la revolución!”, pero con la voz de quienes no tienen opción.

Y sonreían, sí… porque sabían que la tristeza podía ser sospechosa.

José, en silencio, se rebeló.

No con armas, no con pancartas.

Su rebelión era más íntima, más peligrosa: pensaba.

Pensaba en voz baja, para no traicionar a nadie, pero también escribía.

Cada noche en su libreta anotaba las grietas del sistema como quien dibuja salidas invisibles:

—“Aquí no falta pan, falta verdad.”

—“Aquí no hay igualdad, hay estancamiento compartido.”

—“Aquí no hay libertad, hay euforia de papel.”

Un día, en un bar frente al Malecón, un viejo revolucionario le ofreció ron y nostalgia. Hablaron de Martí, del Che, de sueños oxidados. El viejo le dijo: —Aquí somos felices, ¿no lo ves? Y José respondió: —Sí, pero ¿a costa de qué?

—¿Prefieres el caos capitalista?

—Prefiero elegir mi caos antes que aceptar una felicidad que no es mía.

Esa noche, escribió una sola frase en su cuaderno:

“Prefiero la tristeza de ser libre que la alegría de ser obediente.”

Al día siguiente, antes de partir, cruzó la calle y la vio: una muchacha con cuerpo de tentación y ojos de derrota. No vendía souvenirs ni café: vendía su cuerpo por una cena decente o unos dólares discretos.

No sonrió. Tampoco fingió. Solo lo miró. Y en ese gesto desnudo, José reconoció su última señal de rebeldía:

el cuerpo como trinchera ante un sistema que prometió dignidad y entregó despojos.

Y supo entonces que la revolución más real ya no la hacen los gritos… sino los cuerpos que sobreviven a la mentira sin perder el alma.

FIN

José Fun Sang

Wen Si Yuan

聞思源



lunes, 16 de junio de 2025

A IMAGEN DEL HOMBRE


 Advertencia al lector

Este texto no es para los devotos del confort espiritual.

No es una homilía, ni una oración disfrazada.

Es una provocación. Un espejo sin filtro.

Un salto al vacío.

Si usted, amable lector, no está dispuesto a cuestionar

lo que le enseñaron como sagrado,

le recomiendo cerrar esta página de inmediato

y odiarme si así lo prefiere. Está en su derecho.

Pero si, en cambio, tiene el valor de adentrarse

en abismos abisales de los que quizás no se regrese intacto,

entonces… bienvenido, pero lea todo, llegue hasta el final y ahí encontrará la respuesta a su pregunta: entonces, usted no cree en Dios?

REFLEXION

Dicen que Dios es perfecto.

Omnipotente. Omnisciente. Amor infinito.

Pero, curiosamente, no soporta que lo contradigan.

Necesita que lo adoren día y noche,

que lo alaben, que lo glorifiquen,

como si tuviera una autoestima frágil.

Exige sacrificios. Ofrendas. Genuflexiones.

Y si no se le da lo que quiere, castiga.

Envía plagas, diluvios, rayos y enfermedades.

¿Y todo eso siendo perfecto?

Me dicen que me conoce desde antes de nacer.

Aquí es cuando llega este hombre—con Biblia en mano y libreto en la boca—

a explicar por qué Dios no te respondió.

No con hechos, sino con frases…

esas frases gastadas, pero eficaces,

que sirven lo mismo para consolar que para controlar.

"Los tiempos de Dios son perfectos."

Y si nunca llega, es que el tiempo perfecto… era nunca.

"Dios te está procesando."

Porque al parecer, el Creador necesita quebrarte primero

para luego mostrarte su amor.

"No es lo que quieres, es lo que necesitas."

Conveniente forma de justificar cualquier ausencia con un acto de sabiduría celestial.

"Dios está probando tu fe."

Y tú, con tu dolor, eres el experimento.

"No sabes orar."

Claro, Él es omnisciente, pero exige una fórmula exacta para escucharte.

¿Será que necesita que le hablen en código o debo tomar el Curso Avanzado de Oratoria y Súplica Divina?

"Dios te tiene algo mejor."

Palabras bellas que a menudo son solo eso: palabras para justificar lo que no te llegó.

"Todavía no estás listo."

Pero no te dirán cuándo sí lo estarás… ni qué tienes que hacer para estarlo.

"El enemigo está impidiendo tu bendición."

Porque si Dios no actuó, seguro es culpa del diablo, esta sí que es buena.

Y si actuó, fue gracias al pastor.

"Tienes pecado oculto."

Aunque ni tú lo sepas, algo estás haciendo mal. Tienes que revisar tu pasado, hay una sombra, hay algo oscuro, debes revisar bien.

La culpa siempre es útil.

"Tu milagro viene en camino."

Un paquete celestial con envío diferido…

sin guía de rastreo de Correos del Ecuador, seguramente ahí te lo perdieron.

"Estás siendo moldeado como el barro."

O triturado. Es lo mismo, pero suena más bíblico.

"Estás sembrando en el espíritu."

Eso sí: no dejes de sembrar en efectivo también.

"Dios a veces dice ‘sí’, otras ‘no’, y otras ‘espera’."

Una frase a prueba de balas, perfecta para explicar lo inexplicable… o no explicar nada.

"Estás siendo atacado porque eres una amenaza para el diablo."

Un halago con disfraz de calamidad.

"Es que no has dado pasos de fé"

Esta frase,  es una de las que mas me encanta.



Pero la explicación nunca falta.

Quizás no es que Dios no quiera responder,

sino que el sistema religioso necesita que no responda.

Porque mientras esperas en fe, diezmas con fe,

y obedeces… también con fe.

Y si te atreves a cuestionar, te acusan de falta de fe.

Y si te alejas, te tachan de rebelde.

Y si piensas, te llaman orgulloso. Solo debes creer, aquí no hay ni lógica ni razón.

Te hicieron creer que Dios es tu mandadero, que està para cumplir con lo que pidas.

Tal vez el problema no es Dios.

Entonces me quedo así:

viendo cómo el corrupto prospera,

el narco bendice a su madre con una iglesia propia,

y el honesto ayuna con fe… pero con hambre.

Y no puedo evitar pensar:

¿No será que ese Dios tan contradictorio,

tan necesitado, tan selectivo,

es simplemente una creación nuestra?

¿Un reflejo de nuestras culpas,

nuestro miedo a no tener el control,

nuestro deseo de que alguien ponga orden…

cuando ni nosotros sabemos qué hacer?

Tal vez el verdadero Dios no pide nada,

no promete premios ni castigos,

ni necesita que lo defiendan ni lo alaben, ni glorias ni hosannas.

Tal vez solo espera —si acaso—

que seamos mejores humanos,

no mejores religiosos.

Y ese “pueblo elegido”...

quizás solo fue el primero que se lo inventó

y redactó su propia bendición.

Y entonces



¿por qué un ser perfecto exigiría sacrificios?

¿Para qué necesita sangre el que es eterno? Corderos o platita, será que tiene hambre o que va a comprarse algo?

¿Se alimenta acaso del dolor humano?

¿O fue el hombre quien, al no entender otra forma de poder,

proyectó su sed de control en los cielos?

La Biblia, lejos de ocultarlo, lo confirma:

– A Abraham se le pidió matar a su hijo (Génesis 22)

– Jefté sacrificó a su hija por una promesa a Dios (Jueces 11)

– Dios mató a todos los primogénitos de Egipto (Éxodo 12:29)

– David entregó siete descendientes de Saúl y la lluvia volvió (2 Samuel 21)

– Y Jesús… el sacrificio humano más célebre (Juan 3:16

Eso no suena a perfección divina.

Suena a costumbre de reyes antiguos.

A dioses con hambre de obediencia y miedo.

Y es que si el ser humano solo conocía en los reyes el poder a través del castigo,

¿cómo iba a imaginar un Dios distinto?

Lo hizo a su imagen y semejanza, porque no tenía otro referente.

Y si algún día hubiésemos sido visitados por seres de otro planeta,

seguramente los habríamos puesto en ese mismo altar.

Quizás no fue Dios quien nos hizo a su imagen…

sino nosotros quienes lo construimos con las sobras de nuestros miedos.

EPILOGO


Pero no en ese Dios de trono y látigo, de listas negras y cielos con cupo: los 144.000, el rapto, el pueblo elegido, de los apartados, de los que ya no son de este mundo, de los que creen que ellos nomás son los salvos, de los que dejan a sus familias porque algunas religiones así se los manda.

No en el que reparte culpas como castigos escolares,

ni en el que necesita incienso, himnos y cheques para ser adorado.

Creo en un Dios que no necesita que lo defiendan,

porque quien ama de verdad no exige reverencias.

"No creo en un Dios sordo. Un Dios que no escucha cuando, con todo el corazón, suplicas que no muera ese ser que amas. No creo en un Dios que calla justo cuando más necesitas una señal, una respuesta, una esperanza."

Creo en un Dios que no pide cuentas

por lo que hicieron otros antes que yo, porque yo? ni interado, a mí que ni me busquen si la culpa dicen que es de un tal Adán, pero ni siquiera tenía mi apellido.

Ni por lo que yo fui antes de entender quién era.

Ese Dios —el mío, el que imagino, el que presiento—

no cobra con enfermedades, ni premia con loterías.

No te hunde en la miseria para enseñarte humildad,

ni te manda a terapia emocional cada domingo vestido de culto.

Dios, si es perfecto, no necesita nada.

Y si me ama, me deja elegir.

Me dio vida… y luego el segundo regalo más grande:

la libertad de caminar a donde me dé la gana,

aunque me equivoque de puerta.

Y si al final del camino me espera,

no será con un tribunal ni con balanzas de fuego,

sino con una sola pregunta:

¿Fuiste tú, o solo una copia con miedo?

Porque si algo tengo claro,

es que el hombre nunca entenderá a Dios.

Y eso lo sé no porque me falte fe,

sino porque me sobra honestidad.



Tú verás qué haces con esto:

seguir creyendo como si nada

o excomulgarme con gusto,

y desear que arda por toda la eternidad en ese "infierno aterrador" por no creer,

por el simple crimen de pensar.

La decisión es tuya.

Yo ya hice la mía:

no me arrodillo ante el miedo,

ni ante dioses que necesitan sacrificios para sentirse divinos.

"Dios no es tu empleado. No está a tu servicio para cumplir cada deseo, por justo o urgente que parezca. Si hiciera todo lo que pedimos, el mundo sería un caos: unos piden lluvia, otros sol; unos quieren justicia, otros venganza. Lo que para ti es vital, para otro es tragedia. Por eso, más que pedir que Dios haga tu voluntad, quizá el desafío está en entender la suya —o aprender a vivir sin entenderla del todo."

Pero a pesar de todo y aunque nunca alcance a entenderlo

YO SI CREO

Pero te dejo con este interrogante







domingo, 20 de abril de 2025

"El Gran Reparto: Manual para Premiar a los Leales"

 Introducción

Con la reciente posesión del nuevo gobierno, arranca también una noble tradición nacional: la repartición de puestos inútiles para los leales de la campaña. Empresarios que aportaron “sin esperar nada a cambio”, tías que prestaron el patio para las reuniones, influencers que retuitearon sin parar, y hasta el primo que consiguió 500 votos con promesas de techos de zinc. Todos exigen su retribución, y el Estado, siempre creativo, responde con lo que mejor sabe hacer: inventar cargos. Nacen así direcciones, secretarías, subsecretarías y observatorios de funciones tan vagas como innecesarias, con títulos rimbombantes, sueldos generosos, y descripciones que suenan a algo pero no hacen nada. Este documento recoge esas joyas del absurdo administrativo, donde el único mérito es haber estado cerca del poder cuando había pancarta, tarrinas, $20 para viáticos y un tour a algún pueblo donde se necesitaba esa demostración voluntaria y espontánea de apoyo al candidato.

Alocución del Presidente Entrante

Cadena nacional. Transmitido en todos los medios. Aplausos grabados de fondo.

“Queridos compatriotas:

Hoy iniciamos una nueva era de transformación, esperanza y gratitud bien remunerada. Porque un gobierno que no honra sus compromisos de campaña, ¿qué clase de gobierno sería? Por eso, con profundo respeto por la democracia participativa (y recíproca), hemos decidido crear cargos estratégicos, fundamentales para el desarrollo simbólico de nuestra nación. Estos héroes anónimos que, en su momento, donaron empanadas, pusieron su camioneta, o repostearon nuestras promesas 48 veces al día, hoy reciben el lugar que se merecen: con escritorio, aire acondicionado y viáticos.

A ellos —los verdaderos patriotas del merchandising electoral— les decimos: gracias. Ustedes no solo creyeron en nuestro proyecto, lo financiaron sin saberlo con su tiempo, su wifi, y en muchos casos, su billetera. Y ahora, el pueblo les responde con dignidad presupuestaria.

¡Viva la lealtad organizada! ¡Viva la Gran República Revolucionaria de la Libertad”

Gran República Revolucionaria de la Libertad

Ministerio de Compromisos Asumidos y Favores Mutuos

DECRETO EJECUTIVO N.º 0001-B/200X?

"Por cuanto el pueblo así lo ha decidido, y por cuanto no podemos dejar colgados a los que pusieron el alma, el villegas, el sudor y el toldo para la campaña..."

EL PRESIDENTE CONSTITUCIONAL DE LA GRAN  REPUBLICA REVOLUCIONARIA DE LA LIBERTAD

En uso de sus atribuciones, considerando:

Que la Patria es agradecida cuando hay presupuesto,

Que ningún toldo se arma solo, ni se reparte volantes sin ampollas,

Que la democracia se fortalece no solo con votos, sino con tarimas y micrófonos prestados,

Que es de justicia elemental premiar al compadrazgo leal, al cuñado comprometido y al influencer convencido,

DECRETA:

Artículo Único.-

Se decreta la creación de los siguientes cargos de alto interés estratégico nacional, concebidos con el noble propósito de reconocer el compromiso, sacrificio y profunda entrega de aquellos ciudadanos patriotas que, con generosidad sin límites (y bolsillos también), contribuyeron al triunfo del actual proyecto de gobierno. Los cargos que a continuación se detallan constituyen pilares fundamentales para el desarrollo horizontal de la patria, la estabilidad emocional del aparato estatal, y la justa redistribución de la riqueza ajena.

1. Viceministerio de Coordinación Estratégica de Encuentros Casuales con la Ciudadanía

Descripción: Diseña y ejecuta saludos improvisados del presidente en mercados, peluquerías y estaciones de bus. Se asegura de que haya cámaras y niños pequeños disponibles para ser abrazados.

Beneficiado: Gumersindo Tapia, primo del cuñado del jefe de campaña. Donó 1.000 gorras con el logo del partido y 2 parlantes con bluetooth.

2. Dirección Nacional para la Preservación de la Memoria Emocional del Voto

Descripción: Lleva registro no verificable de las “buenas intenciones” de los votantes. Organiza actos conmemorativos del "día en que votaste con esperanza".

Beneficiada: Lic. Cleotilde Campoverde, psicóloga sin título pero con amplia experiencia en TikTok político, experta en desinformación.

3. Subsecretaría de Supervisión Transversal de Protocolos Duplicados y Papelería Innecesaria

Descripción: Se encarga de verificar que todos los formularios creados por otras instituciones sean impresos en papel opaco y tengan al menos cinco sellos.

Beneficiado: Alfredo Patiño, financista de tercera línea, dueño de la imprenta que ganó la licitación… antes de que se colgara el pliego en el portal de "Compras Púbicas".

4. Observatorio Binacional de la Ética en las Reuniones de Café Institucional

Descripción: Vigila que durante los descansos con café en los ministerios se hable de temas éticos, aunque nadie sepa qué significan. Publica boletines con frases inspiradoras bajadas de Pinterest.

Beneficiada: Marianela Roldán, coach de energía femenina, madrina del perro del ministro de Cultura, no confundir con que el Ministro de Cultura sea un perro aunque de verdad lo fuese, yo no lo sé, a mí no me metan en ese lío.

5. Coordinación General de Inclusión de Especies Endémicas en la Narrativa Patriótica Escolar

Descripción: Redacta cuentos para escuelas públicas donde héroes nacionales luchan junto a iguanas, colibríes y anfibios amenazados. Aún no ha producido nada, pero ya ha viajado a tres congresos de adoctrinamiento en alguna isla de las Antillas Mayores donde se fuman habanos. Se dice que tiene maestrias, algunas  en adiestramiento de la niñez, juventud y lavado de cerebro en textos escolares. Azúca. 

Beneficiado: Tito Loor, exprofesor de guitarra del vicepresidente. Le enseñó “Hasta la Victoria Siempre” del insigne poeta Dn Eloy Alfaro quien murió en 1912 pero que en 1965, desafiando las leyes de la mortalidad, compuso este, en narco-corrido, como debe de ser.

6. Oficina de Implementación Lenta de Iniciativas que Parecen Importantes

Descripción: Se especializa en demorar proyectos de impacto inexistente para que parezcan complejos. Reuniones semanales con PowerPoint, sin decisiones ni plazos.

Beneficiada: Jenny Ávila, influencer de maquillaje patriótico. Se viralizó pintándose la cara con los colores del partido. Qué aporte!! Tremenda heroína.

7. Secretaría Técnica de Evaluación del Impacto Sonoro del Himno Nacional en Zonas Rurales

Descripción: Encargada de realizar estudios cualitativos sobre cómo afecta emocionalmente el himno a comunidades agrícolas, usando grabaciones con drones, entrevistas a gallinas y hasta a gallos de medianoche.

Beneficiado: Rodolfo Quesada, dueño del dron. Cobró como si fuera satélite y de la NASA.

8. Unidad de Asesoría Estratégica Innecesaria de la Vicepresidencia de la República



Compuesta por 200 cargos de Asesor(a) Especial de Confianza Desmedida, con el objetivo de brindar acompañamiento, respaldo, y justificación estética a las labores del segundo mandatario. Estos asesores podrán especializarse en materias tales como Geopolítica de la Seducción Institucional, Manejo de Redes Afectivas, Interpretación de Silencios Presidenciales, Análisis de Miradas Cruzadas, Gestión de Sombras en Fotografías Oficiales, Evaluación de Climas de Hostilidad en Recepciones de Embajadas, entre otros campos estrambóticos que se consideren inútiles o simplemente decorativos.

Cada asesor tendrá derecho a:

-Estadía continua en hotel de tres estrellas en la capital (con desayuno incluido);

-Vehículo oficial con chofer entrenado en maniobras evasivas frente a periodistas;

-Ocho pasajes aéreos mensuales ida y vuelta a la capital (clase económica con posibilidad de upgrade si se porta bien) en la única aerolínea estatal de su preferencia;

-Viáticos generosos;

-Y toda otra prebenda que el Vicepresidente, en uso de su discrecionalidad emocional, considere pertinente, como viajes internacionales, ropa de diseñador, joyas, caprichitos, comida gourmet en restaurante de lujo, ocupación en habitación presidencial en hotel de siete estrellas, etc.

Estos cargos podrán ser ocupados por personas con perfiles variados, incluyendo pero no limitándose a: compadres, excompañeros de colegio, ahijados sin rumbo, entenados aplicados, exnovias políticamente alineadas, mozas, amantes o cualquier ciudadano o ciudadana que haya demostrado fidelidad al proyecto de vida del Vicepresidente.

9. Nómbrase al ciudadano Peter Slim, primo del suscrito, como Presidente Supremo No Reconocido del Banco Central


Cargo de naturaleza espiritual, ornamental y estratégicamente necesario, para el cual ha presentado los documentos habilitantes requeridos, incluyendo un título universitario expedido por la renombrada Universidad Virtual “San Online de Connecticut del Sur”, acompañado de sellos en alta resolución y firma escaneada. Este cargo gozará de las siguientes prebendas: oficina con vista al parqueadero, escritorio de caoba con compartimiento secreto para escapadas discretas, asistente personal con manejo básico de la tabla del 1, guardaespaldas con sentido del humor, teléfono satelital con saldo ilimitado de la operadora del estado, viáticos sin tope ni necesidad de justificativo alguno, membresía vitalicia al club de golf del Banco del Estado, y acceso prioritario al bufé ejecutivo, incluso los viernes por la noche con trago incluido, pudiendo invitar a cuantas personas considere necesario. En caso de que la oposición, el periodismo corrupto o cualquier gordita horrosa con sed de protagonismo pongan en tela de duda este noble nombramiento, se autoriza desde ya su salida del país con destino a Miami, donde deberá cumplir con un compromiso familiar impostergable: la bendición de un jacuzzi. Yo pongo las manos en el fuego por él, porque como lo dice la canción: volveré, volveré… aunque sea por Zoom o cuando ya haya prescrito la causa por la cual se lo buscare, si fuere el caso.

10. Créase el Ministerio de la Felicidad Plena, Alegría Sostenible y Sonrisas Intermitentes



Con rango constitucional, presupuesto ilimitado y competencias difusas, su misión será garantizar que todos los ciudadanos aparenten estar felices, incluso en circunstancias adversas. Este Ministerio tendrá la facultad de medir el nivel de felicidad por decibelios de carcajada, regular el uso obligatorio del emoji sonriente en toda correspondencia oficial, y organizar festivales de optimismo con artistas reciclados. Su sede principal estará ubicada en una zona turística con vista al mar (para inspirar), y contará con subsecretarías como “Gestión de la Risa Espontánea”, “Control de la Melancolía Tóxica” y “Monitoreo de Caras Largas en Espacios Públicos”.

Todos los funcionarios del Ministerio deberán vestir su uniforme oficial de payaso de gala, con moño fosforescente, zapatos número 62 y sonrisa fija reglamentaria. Además, todas las instituciones del Estado estarán obligadas a contar con al menos un árbol, aunque sea artificial, el cual deberá ser abrazado diariamente por los funcionarios en señal de conexión espiritual, gratitud ecológica y cumplimiento con el KPI de ternura. En caso de que el árbol manifieste molestia por tanto contacto innecesario, se le concederá vacaciones pagadas en un vivero de su elección.

Para garantizar la felicidad del Ministro, y en virtud de lo estresante que resulta lidiar con tanto optimismo forzado, se le otorgará un estipendio anual de un millón de dólares, libre de impuestos, para cubrir terapias de risoterapia, retiros espirituales en Bali, y la reposición de sonrisas desgastadas por el uso excesivo.

11. Créase la Secretaría Nacional para la Promoción, Difusión, Aplicación y Reaplicación Interseccional de la Teoría de Género con Enfoque Descentralizado, Inclusivo, Multicolor y Fluido



Entidad adscrita al Ministerio del Discurso Elevado. Esta secretaría tendrá por misión garantizar que todos los organismos del Estado, desde la Presidencia hasta el Registro Civil de Anfibios Domésticos, adopten un lenguaje y enfoque que contemple las más de 178 identidades de género reconocidas (y las que se reconozcan en el futuro, conforme se sientan).

Entre sus funciones está:

-Redactar manuales de etiqueta inclusiva para ascensores públicos.

-Vigilar que los baños estatales ofrezcan opciones para todos los espectros del alma.

-Dictar talleres de deconstrucción emocional obligatoria a choferes del Estado.

-Reemplazar todos los letreros de “Hombres” y “Mujeres” por “En constante búsqueda”.

-Auditar cuentos infantiles para eliminar toda narrativa que sugiera que una princesa no puede ser herrera, dragón o licuadora si así lo siente.

El personal de esta Secretaría será seleccionado exclusivamente por su nivel de sensibilidad emocional, número de pronombres autopercibidos, y experiencia escribiendo tuits reflexivos. Cada funcionario recibirá un kit de bienvenida que incluye pañuelo no-binario, espejo para autoafirmación diaria, y un silbato para alertar sobre micromachismos flotantes.

Se autoriza un presupuesto anual de cifras tan fluidas como su enfoque, y se declara feriado nacional el Día de la Autopercepción Ilimitada.

12.Créase la figura del Gestor Estratégico de Paz Popular, Participativa, Preventiva y Permanente (GE4P)



Su misión es salvaguardar la armonía nacional mediante la presencia pasiva-agresiva en esquinas, ferias patrióticas, colas del gas y comentarios de redes sociales. Este cargo será ocupado exclusivamente por ciudadanos con un sólido historial en agitación “no violenta” y gran capacidad para gritar “¡que viva la revolución!” sin importar el contexto ni la hora.

Los GE4P estarán debidamente uniformados con chalecos reflectivos que dicen “Estoy en paz, pero armado de razones” y llevarán consigo silbatos de convivencia, pancartas enrollables con frases motivacionales del Ejecutivo, y una libreta para apuntari, “actitudes sospechosas de neoliberalismo”.

Sus funciones incluirán:

-Mediar conflictos entre vecinos mediante cantos colectivos de consignas.

-Detectar signos de descontento individual y reconducirlos hacia el entusiasmo obligatorio.

-Dar abrazos ideológicos en puntos estratégicos⅚ (previa autorización del Comité de Contacto Corporal) o uno que otro porrazo para que se vayan acostumbrando a lo que se les vendrá mas adelante.

-Documentar todo lo que huela a saboteo, sarcasmo o a pastel de carne pero sin carne.

Tendrán derecho a viáticos, dos desayunos diarios (ideológicos), acceso ilimitado a fotocopiadoras comunitarias, y un bono mensual en papel moneda coleccionable (ecuadólares).

El rol de los GE4P será vital para asegurar que todos los ciudadanos vivan en paz, o al menos que finjan lo suficiente como para que parezca que sí y en lineamiento con lo determinado por el Ministerio de la (In)Felicidad.

13. Créase la Secretaría Nacional de Armonización del Discurso Único y Propaganda Popular Ilustrada (SENADUPPI)

Ente rector y exclusivo para canalizar, aprobar, modificar, censurar, reencuadrar, suavizar, musicalizar y eventualmente inventar toda comunicación institucional, sea esta en radio, prensa, TV, redes sociales, palomas mensajeras o grafitis espontáneos.

La SENADUPPI se encargará de velar porque cada afiche de obra pública tenga el rostro del Presidente al menos tres veces: una de frente, otra en gesto pensativo, y una más abrazando simbólicamente al pueblo. Su logotipo será obligatorio hasta en los sobres de azúcar en las cafeterías estatales, y toda frase oficial deberá contener al menos una de estas palabras: “caminamos”, honestidad”, “respeto”, “transparencia” y cualquier otra lindura de esas que se dicen por decir pero que a la primera se atropellan.

El presupuesto de la Secretaría será discrecional, patriótico y proporcional al ego colectivo de sus directivos. Se prevé un gasto inicial de mas de mil millones de dólares, desglosado en honorarios profesionales, comisiones de inspiración, gastos de “creatividad subjetiva” y un ítem misterioso denominado “conceptualización transrevolucionaria”, cuyo destino es incierto.

Sus campañas más emblemáticas incluirán:

“El Gobierno eres tú, pero más bonito.”

“La libertad es peligrosa, déjala en nuestras manos.”

“Sin nosotros, tú no existirías (y lo sabes).”

El o la titular de la SENADUPPI será elegido/a mediante casting cerrado, con puntaje adicional si tiene experiencia actuando en cuñas patrióticas, leyendo teleprompters sin pestañear, o llorando al ver la bandera. El cargo incluye vehículo blindado con karaoke revolucionario, acceso ilimitado a tintes para cabello (según el color institucional), y una línea directa con el Presidente para recibir instrucciones de última hora, eslóganes místicos o poemas en rima consonante.

14. Crease la Secretaría Nacional de Proyectos Monumentales, Milenarios, Visionarios y Absolutamente Inútiles (SENAPROMIVI)



Resumen de funciones:

La SENAPROMIVI será la institución encargada de diseñar, promover y jamás concluir los más grandiosos, costosos e innecesarios proyectos de infraestructura del país. Entre sus funciones destacan: conceptualizar represas donde no hay ríos, hospitales con alas enteras que permanecerán cerradas por ¿falta de personal nacional?, aunque para las otras alas se contraten médicos foraneos de paises amigos, universidades futuristas en mitad del monte con estudiantes pero sin infraestructura ni profesores, autopistas que no conectan a ningún destino útil, y refinerías que refinan excusas en vez de petróleo. También gestionará satélites de papel maché y expropiaciones creativas de empresas funcionales, para entregarlas a patriotas sin experiencia gerencial, pero con camisetas del partido y muy pero muy duchos en hacer fiesta con plata ajena.

Objetivos estratégicos:

-Gastar un mínimo de algunos millones de dólares por idea.

-Usar palabras como “revolución”, “cambio estructural” y “soberanía tecnológica” en toda presentación.

-Asegurar que el 70% del presupuesto se vaya en consultorías y estudios que terminen archivados por inútiles, los estudios, no los que lo archivaron, bueno, ellos también.⁶5⁵²

-Otorgar los contratos de obra a empresas del primo del cuñado del exministro.

-Inaugurar maquetas con banda y cortina tricolor cada trimestre.

Prebendas:

El titular de la SENAPROMIVI tendrá a su disposición un helicóptero para sobrevolar terrenos baldíos donde se "proyectan" las obras. Su salario incluirá un bono de “visión estratégica”, pasajes internacionales para visitar obras similares que tampoco sirvieron en otros países, y derecho a una mansión estatal con jacuzzi ecológico.

15. Zubsecretaría Nacional de Optimización de Megaproyectos Innecesarios (ZUNOMIN)


Se aclara que el uso de la Z se justifica por ser una "Zubsecretaría Hinqlucybababa" 

Misión institucional: Respaldar, justificar y maquillar técnica y financieramente cualquier obra pública que haya costado 10 veces más de lo necesario, que no funcione o que simplemente no tenga sentido. Entre sus atribuciones está garantizar que jamás falte una cinta tricolor para cortar, un dron para grabar desde el aire, y un presentador entusiasta que diga que “esto cambiará la historia del país”.

Funciones resumidas:

-Emitir informes con gráficos coloridos que validen represas sin agua, escuelas sin alumnos, obras inauguradas jamás iniciadas y hospitales sin médicos locales pero con médicos de paises amigos.

-Crear narrativas que vinculen la construcción de monumentos absurdos con la soberanía, la justicia social o el “cambio de matriz productiva o energética con cocinas eólicas”.

-Organizar visitas guiadas para la prensa amiga, donde no se puede preguntar nada, pero se entrega una “mochila institucional” con galletitas, tarrina con encebollado y USBs llenos de renderizaciones.

-Sugerir nuevos nombres inspiradores para obras fracasadas, tales como “Ciudad Futuro”, “Hospital Esperanza Eterna” o “Satélite del Pueblo II (ahora sí funcionará)”.

-Coordinar con la Secretaría de Armonización de Mensajes (SAM) para que ningún ciudadano tenga tiempo de preguntarse “¿Y esto para qué sirve?”

Personal clave: Contará con un plantel de asesores especialistas en ingeniería retórica, arquitectura de la apariencia, planificación simbólica y economía de la fe.

Remuneraciones y Prebendas:

El Subsecretario General gozará de una remuneración mensual de $18,000 USD, más un bono vitalicio por “lealtad a la causa”, equivalente al 15% de toda obra mal hecha pero bien justificada.

Cada asesor principal recibirá $9,999 USD mensuales, para evitar redondeos sospechosos.

Todos los funcionarios de la ZUNOMIN tendrán derecho a:

-Vehículo de alta gama blindado, con chofer entrenado para evadir preguntas de periodistas.

-Estancia perpetua en suites de hoteles cinco estrellas durante visitas a obras inconclusas.

-Bono trimestral de “optimismo institucional” por mantenerse positivos ante auditorías.

-Viáticos internacionales para estudiar modelos de megafracaso en países hermanos.

-Fondo discrecional de maquillaje técnico-contable.

En Navidad, recibirán una canasta valorada en $2,500 USD, que incluye una réplica en miniatura de un elefante blanco firmada por el Subsecretario.

16. Créase el Ministerio de la Verdad Verdadera y la Unidad Fragmentada


Este ministerio tiene como misión principal garantizar que la información oficial sea la única verdad posible. Entre sus funciones se incluye reinterpretar los hechos según convenga al relato del momento, promover la división entre clases para proteger al pueblo de sí mismo, fomentar la desconfianza intergeneracional como acto de emancipación y diseñar campañas de odio selectivo para fortalecer la cohesión emocional del régimen. Además, vigilará redes sociales, tertulias familiares y conversaciones entre vecinos, para asegurar que el pensamiento único florezca con libertad condicionada.

Prebendas del cargo:

El Ministro de la Verdad Verdadera contará con inmunidad cuántica (no está ni culpable ni inocente hasta que se le vea), avión presidencial para recorridos internos, bono de sinceridad narrativa por cada falsedad viralizada, derecho a cancelar personas sin juicio previo, y un fondo discrecional para contratar trolls premium y bots con doctorado. Además, cada subsecretario recibirá un estipendio emocional y un busto suyo en la entrada del ministerio por cada fake news exitosa.

17. Créase el logo de La Gran República Revolucionaria de la Libertad


Patria de promesas eternas y verdades escasas, luce un escudo gigantesco sostenido por dos burócratas sonrientes que se pisan la manguera entre sí. Al centro, un árbol de papel simboliza el ecologismo de escritorio y la felicidad ciudadana manifiesta, flanqueado por una paloma que porta una orden de captura y un cóndor que vuela en círculos porque no encuentra futuro. En la parte inferior, una cinta tricolor lleva el lema nacional, con letras doradas y presupuesto millonario: “SI NO FUNCIONA, LO HACEMOS MÁS GRANDE”. Un logo que, como el país que representa, no funciona… pero deslumbra a los incautos y a los fanáticos.

Dado y firmado en el Palacio de La Gran República Revolucionaria de la Libertad, a los 24 días del mes de Mayo del año 200X?.

Publíquese, cúmplase, y sírvase el café por favor.

EL PRESIDENTE CONSTITUCIONAL DE LA GRAN REPÚBLICA REVOLUCIONARIA DE LA LIBERTAD 

(Firma ilegible, pero con estilo)

EL MINISTRO DE ABSORCIÓN DE TALENTOS POLÍTICOS

(Con firma delegada y viáticos aprobados)

Ya saben Slogan Institucional: “Si no sirve, ¡lo hacemos más grande.

REFLEXION FINAL

La reflexión seria, al final de este desfile de sarcasmo y cargos ridículos, es que el uso del aparato estatal para pagar favores políticos no es exclusivo de una sola nación. Es una práctica extendida —aunque en distintas escalas y formas— en muchos países del mundo. Desde democracias establecidas hasta regímenes autoritarios, el clientelismo, el nepotismo y el amiguismo se filtran por las rendijas del poder. Lo que diferencia a unos de otros no es tanto su existencia, sino el nivel de tolerancia social, la eficacia de los controles institucionales y la reacción ciudadana ante el abuso. Hay países donde este tipo de prácticas es investigado y castigado, y otros donde se ha naturalizado al punto de convertirse en parte del paisaje político. Lo alarmante no es que ocurra, sino que nos acostumbremos a que así sea, y que incluso lo aplaudamos, disfrazándolo de lealtad, mérito o sacrificio. Ahí es donde muere la república y nace la farsa.

FIN

Tal vez esta historia te suena a algo conocido, será? Ná, puro cuento chino, cualquier coincidencia es purutitito invento.

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Me encanta que leas mis historias y por eso te doy un sincero GRACIAS.

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