Donde los sueños se cruzaron y la amistad echó raíces
Éramos tantos, y tan distintos
circa 1982
Cada uno llegó con su maleta invisible, llena de sueños, ilusiones, temores. Algunos ya se conocían, traían risas compartidas de antes; pero la mayoría no. Nos unió el azar —o tal vez el destino— en ese banco de cemento frente a la facultad.
Allí, sin darnos cuenta, comenzó algo que el tiempo no ha podido borrar.
Nos reuníamos mañana, tarde o noche, antes o después de clases. No había horarios, ni reglas. Solo la certeza de que alguien estaría ahí, esperando o necesitando compañía. Cada quien con su historia, con su mundo a cuestas, pero con ganas de compartirlo.
Lo que nació en ese banco
Fue más que un sitio para descansar. Ese banco fue refugio, confidente, escenario de nuestras primeras luchas adultas. Se forjaron amistades, nacieron amores, se confesaron secretos. Algunos nos graduamos, otros no. Nos fuimos yendo en distintas fechas, en diferentes direcciones, pero con algo en común: nadie salió igual de como llegó.
Entramos siendo jóvenes, aunque también hubo quienes ya venían con años y batallas vividas. A pesar de eso —o quizás por eso—, la amistad se tejió con hilos fuertes, invisibles, eternos.
GUAYAQUIL
En casa de Elenita
SALINAS
Depa de Chabela
agosto 24, 2024
De izquierda a derecha, Guillermo, Elenita, yo junto a mi esposa Aure, Chabela (anfitriona) y Lilia (Colorina)
De izquierda a derecha, Katy, Elenita, Chabela, yo, Aracely, Aure y Lilia.
En el depa de Elenita
20 de noviembre, 2022
De izq a der, Chabela, Aracely, Guillermo, Elenita, Aure, Katy, la coma Lourdes y mi compa Teodoro
Cena en casa de Guillermo
20 de octubre del 2024
Quién lo diría… hoy ya pasamos los sesenta. Y seguimos aquí.
Conversaciones que nos salvan
Hablamos de todo: de las alegrías y los dolores, de los hijos y los nietos, de los amores que nos marcaron, de los sueños que cumplimos y de los que dejamos atrás. A veces reímos como en los viejos tiempos, a veces solo nos miramos y entendemos todo sin palabras.
Porque después de la familia, lo que verdaderamente abriga el alma es la amistad sincera.
Esa que no necesita filtros, ni disfraces.
La que no exige, solo está.
La que es limpia, solidaria, clara como el agua, diáfana como el cielo de una mañana sin nubes y cristalina como el agua.
El banco sigue ahí… en nosotros
No sé si ese banco de cemento aún existe. Quizás ya lo reemplazaron, o el tiempo lo cubrió de musgo y silencio.
Pero en nosotros sigue intacto.
Cada vez que nos miramos, que nos abrazamos, ese banco revive. Porque allí empezó esta historia que el tiempo no ha logrado borrar.
Y aunque la vida nos haya puesto canas y arrugas, seguimos celebrando lo mismo:
la dicha de habernos encontrado,
la alegría de seguir caminando juntos,
después de tanto.
Si quieres escuchar la canción, haz CLIC en este enlace EL BANCO DE CEMENTO y vuelve a hacer CLIC en el video, se demora un poquito, pero ten paciencia, gracias. Si no pudiste escucharlo, me escribes y te envio el enlace.
Reflexión
"Pa’luego es tarde. El ahora es todo. Mañana… quién sabe si estaré. Por eso, hoy que puedo, te digo que te quiero. Hoy que puedo, te doy un gran abrazo, compartimos un café, nos alegramos de vernos, nos reímos como siempre. Porque después de 43 años, lo más valioso que seguimos llevando con nosotros son las memorias, los recuerdos que construimos juntos."
FIN
.png)





Chino gracias por ese detalle maravilloso me encanto 💖
ResponderBorrarRedacción motivadora. Que buenas emociones , debe haber causado ese encuentro de amigos. Excelente.
ResponderBorrarMuchas gracias por los comentarios, bendiciones.
ResponderBorrar