Buscar este blog

jueves, 11 de enero de 2024

BREAKFAST AT TIFFANY´S

SABADO 6 DE ENERO DEL  2024

cabe aclarar que esta es una historia real pero que los nombres de algunas personas han sido cambiados, al igual que las direcciones exactas de algunos establecimientos 

Breakfast at Tiffany´s



No, que nunca he desayunado en el Tiffany´s y no sé si alcance a hacerlo, capaz que tengo la oportunidad algún día y lo haga, solo para acordarme de esta historia y reirme un buen rato, es que allá en el Tiffany´s no sirven de lo que a mi me gusta, son otros gustos diferentes, no tan agringados. Hay comidas que se sienten mas ricas si utilizas las manos, no los cubiertos, creo que eso nos llega del hombre primitivo antes de que descubriera los metales, es que a quién se le ocurre comer por ejemplo una presa de pollo frito con cubiertos, eso es antinatura, anticonstitucional y al que lo hace hay que mandarlo directo al paredón o en el mejor de los casos a la Peni, allí a que se reúna con Fito, cierto que ya no puede hacerlo porque se nos escapó, delante de nuestras narices de Pinocho.

Ni les cuento que con eso de que me gusta añadirles fotos a mis escritos, insertarles otros cuentos, no actualicé lo que ya había hecho y se me perdió, así como lo escuchan, se me perdió, se me borró, pero así es la vida dijo el cantante.

Ahora sí les va, la verdadera historia

Ahora si voy a escribir el comienzo de esta historia, ya que como me sucede en algunas ocasiones, primero comencé a escribir el final.

Yo me levanté temprano para hornear unas galletas chocochip para obsequiárselas a Tere. Nos gusta llevar siempre algo siempre que salimos de casa y esta vez no iba a ser la excepción, mas aún tratándose de Tere, la esposa del primo William, siempre ellos tan lindos, simpáticos, generosos.

Tuve que ir a dejar a Joseca, el menor de mis hijos, a Urdesa ya que tenía cita digamos que donde la dermatóloga, para qué les voy a proveer mayores detalles, pinches curiosos, si a ustedes ni les va, ni les viene. Ya lo dejo y regreso pronto a casa. La noche de ayer dejamos lista la maletita con la ropa para no perder tiempo y salir lo más temprano posible y total que nos dieron las 10h30 saliendo de casa con el proyecto de desayunar por ahí en el camino, donde se nos ocurriese y antojase.

La vía a la costa



Con esto del límite de velocidad a 70 kilómetros la vía se congestiona, es que no creo que se trate de que toda esta manada de burros, perdón, todas estas lindas personas, también se dirijan a la costa, no, claro que no, paciencia dijo Confucio, avanzamos patria dijo el innombrable y seguimos avanzando, pasamos el retorno 1, el 2 y el 3 donde dicen que a partir de las 8 de la noche te asaltan unos ladrones que utilizan motos para cerrarte ahí en la U del retorno, poco a poco vamos acercándonos al primer peaje. Yo, precavidamente, he dejado a la mano unas monedas para pagar el dólar que nos cobran, pasamos, ningún vigilante nos detiene. A partir del peaje, la vía se despeja, ya no hay tantos vehículos, por suerte no hace tanto sol, así que vamos un poco frescos, vamos pasando los restaurantes que quedan por el camino y no nos decidimos todavía por ninguno, pasamos Cristal, Cerecita y antes de Cerecita por el restaurant TODOS VUELVEN, menos nosotros porque nunca hemos entrado a comer ahí, ganas no nos faltan, de la purititita curiosidad ya que eso de TODOS VUELVEN parece ser cierto, siempre hay mas de 5 carros por no decir 10  de los cuales tal vez 5 don camiones y como dicen que los camioneros paran a comer donde la comida es buena, tal vez sea verdad.

Pero ya poniéndose serios, para aquellos que hemos viajado a la costa desde niños, la pregunta vuelve a formularse, siempre es la misma, por qué? Por qué, por qué? Por qué siempre veo el mismo peladero en los valles y en las montañas? Parece ser que el problema está en la forma de la tenencia de la tierra: comunal y escarbemos un poco para aprender de la patria y sus problemas.

Las comunas

    Artículo 1. Establecimiento y nominación de las comunas. Todo centro poblado que no tenga la categoría de parroquia, que existiera en la actualidad o que se estableciere en lo futuro, y que fuere conocido con el nombre de caserío, anejo, barrio, partido, comunidad, parcialidad, o cualquiera otra designación, llevará el nombre de comuna, a más del nombre propio con el que haya existido o con el que se fundare. 

    Artículo 3. Personería jurídica de las Comunas. Las comunas se regirán por esta Ley y adquirirán personería jurídica, por el solo hecho de atenerse a ella. En la aplicación de la presente Ley se garantiza el ejercicio de los derechos colectivos de los pueblos indígenas que se autodefinen como nacionalidades de raíces ancestrales y de los pueblos negros o afroecuatorianos, así como, de las comunidades que forman parte de estas colectividades de acuerdo a lo dispuesto en el Art. 84 de la Constitución Política de la República. 

    Artículo 4. Dependencia administrativa del Ministerio de Agricultura y Ganadería. Administrativamente las comunas dependen del Ministerio de Agricultura y Ganadería. Los derechos que esta Ley concede a las comunas, estarán supervisados y dirigidos por el indicado Ministerio. 

    Artículo 5. Requisito para constituir una comuna. Para poder constituir una comuna es indispensable que el número de habitantes que radiquen habitualmente en ella, sea no menor de cincuenta. 

    Artículo 6. Posesión de bienes colectivos. Los habitantes de las comunas podrán poseer bienes colectivos, como tierras de labranza y pastoreo, industrias, acequias, herramientas, semovientes, establecimientos educacionales, etc. 

    Artículo 7. Uso y goce de bienes colectivos. Los bienes que posean o adquieran en común, serán patrimonio de todos sus habitantes; su uso y goce se adecuarán, en cada caso, a la mejor conveniencia de cada uno de ellos, mediante la reglamentación que se dicte, libremente, para su administración

Parece bonito, hasta romántico y perfecto, una bendición el  que la comuna sea propietaria de la tierra, pero a lo largo se ha convertido en una maldición. En referencia a sus autoridades, creo que daría lo mismo que tuvieran un alcalde que un Presidente del Cabildo como es la forma actual, lo uno o lo otro daría el mismo resultado creo yo porque el cambio no garantiza competencia, probidad, nada. Las comunas  dependencen administrativamente del Ministerio de Agricultura y esto es un lio, son la última rueda del coche y las autoridades y el resto del país, sólo se acuerdan de los problemas de las comunas, cuando las visitan, cuando van a la playa, y luego se olvidan porque regresan a sus ciudades, a ocuparse de sus propios problemas porque esos problemas, los de las comunas, no son de ellos.

Las manchas de verdor que solemos ver, tan atípicas en el paisaje, son producto de la inversion privada, hay grandes extensiones de banano orgánico, estevia, de la pitahaya o fruta dragón que se exporta a la China y desde hace poco, de la uva, pero si ya estamos produciendo vinos y de excelente calidad. Pero el estado no está presente ahí, donde se necesita un recurso vital que impide el desarrollo de esta belleza natural, falta agua, sólo eso, es que a diferencia de Guayas y Manabí, Santa Elena tiene escasos recursos hidricos al punto de que ciertas comunas como las de Olón y Montañita han sufrido racionamiento de agua, hasta de una hora diaria en casos extremos.

Bueno, como la historia no iba por ahí, pero sí va por ahí por el tema de conciencia, la investigación y la reflexión se las dejo de tarea, así que retomemos el sendero o el propósito original de esta historia.


El desayuno


Pasando Cerecita, la Gloria, llegamos al CHICHARRON, la verdad es que eso de escoger como que es medio ocioso, por gusto, si siempre paramos aquí, porque de verdad a mí si que me gusta el chicharrón, la fritada, los jugos naturales, el bolón, el cafecito que aquí sirven, son ricos, los precios no tan baratos que se diga, pero en fin, buena atención, baños limpios, siempre hay donde estacionarse. Aqui lo rico es servirse uno mismo el chicharrón, la fritada pura carne, calmar la bestia carnívora que muchos llevamos dentro, hambrienta de carne de las dos clases.

Entre la fila para escoger, la fila para pagar, las conversaciones mientras comemos, la sobremesa corta se nos van como 30 minutos pero para qué la prisa, si no hay necesidad de correr, hay deseos de llegar pero vivos, a disfrutar de la playa, ya estuvimos por alla para Navidad pero a Sas la playa le encanta así que nos habia dicho que quería volver antes de regresar al Queto, a su Queto querido, al frío de por allá. Nosotros conocimos El Chicharrón al poco tiempo de haber abierto este local y mira tú cuánto ha crecido, pasó de tener un salón donde podía atender a 100 personas, a tener un salón adicional con igual capacidad y hasta un zoológico y entiendo que hay gente que viene a celebrar sus cumpleaños acá. Interesante giro. Perseverancia, calidad, tesón, constancia, innovación, claves del éxito, bien por ellos.

Volvemos a la vía, pronto llegamos al desvío a Progreso, al peaje donde hay que volver a pagar el dólar y continuamos, pasamos por Zapotal, por las humitas de Bendicion de Dios y seguimos, poco a poco vamos acercándonos al desvío a San Pablo y paramos en la gasolinera grande, a estirar las piernas, hacer pis, sacar algo de dinero del cajero y seguimos.

Y llegamos por fin



Pasamos San Pablo, comuna de la cual quisiera compartir estas líneas, como para aprender algo más de nuestros pueblos.

Anteriormente a esta comuna se la conocía con el nombre de Cangrejo, debido a que existían muchas de estas especies a la orilla del mar. Las personas podían observar cangrejos saliendo de sus cuevas, los cuales se juntaban cerca de la orilla del mar y no permitían la cercanía de los bañistas y cuando la mar subía estos corrían a refugiarse. La antigua comuna de Cangrejos abarcaba las zonas de punta Barandúa hasta la parte de las fábricas y piscinas de sal - Pacoa.

Tiempo después surge el nombre de San Pablo debido a que el comunero Francisco Jiménez llevó la imagen de un Santo que fue el apóstol de Jesús llamado San Pablo, los habitantes en su mayoría devotos a la religión católica, decidieron bautizar a esta comunidad con dicho nombre.

Lo más triste de todo es que San Pablo no se ha desarrollado, solo ha crecido en población y en desorden porque nuestros pueblos costeros la mayoría son así, autoridades que solo sirven para lo que ustedes saben porque hay gente que los elige, que les da una tremenda cancha de fútbol pero que no les da ni agua potable ni alcantarillado sanitario, donde no se aprovecha la destreza de la gente para generar empleo y riqueza porque la miseria es un buen negocio para los aprovechadores y ahora para lo que está de modo, para el narco.



A veces los recuerdos quedan sepultados, hasta que un detonante los saca del baúl de los recuerdos donde habían quedado olvidados y, al escribir esta historia me acuerdo que de niño veníamos en temporada a San Pablo, de veras no me acuerdo si veníamos en el camión del negocio de mi padre, lo cierto es que la pasabamos muy bien porque de niño uno se dedica a disfrutar, se contenta con poco, no tiene las exigencias de un adulto. El primer día y ya a la playa, mañana y tarde, terminábamos con la espalda reventada como esos cueritos de chancho que venden en lugares donde uno compraba los sanduches de chancho con ese juguito tan rico, lleno de grasa como se debe, qué tiempos aquellos, ahora el chancho es dietético, vegano, gluten free y lo único que aliviaba nuestro cuerpo todo requemado era la leche de magnesia Philips que nos ponían nuestras mamás, ademas de pegarnos en la mismísima espalda ya de por así adolorida, por no haber tenido la precaución de ponernos a buen resguardo del sol. En aquellos gloriosos días, el único bloqueador que había era el de coppertone el de la foto de la bebita con un perrito negro  que le halaba el calzón y se veia la blancura de su piel, la que no se había bronceado. Espero que no me escriba alguien acusándome de porno infantil. 

CADEATE, EL PUEBLO PANADERO



Cadeate donde paramos a comprar una rosca de reyes, es un pueblo panadero, ahí hay  mas panaderías que chifas en Quevedo. Y como hoy es el Día de Reyes, Aure quiere llevarle otro cariño a Tere, para el cafecito, una rosca de reyes por supuesto. 

Uno se pregunta y porqué del pan en Cadeate y la historia que se encuetra en Wikipedia cuenta lo siguiente.

Francisco Reyes, un octogenario de 88 años contaba que fué un extranjero que llegó a Manglaralto a comprar paja toquilla, el que les enseñó el oficio, les dió las técnicas del amasado para que el pan quede bien rico, con la textura que corresponde, con él aprendieron a construir sus hornos de barro porque el pan se amasaba en hornos tradicionales, artesanales, no en hornos de gas como se hace ahora, les dijo aprendan que un día esto les va a ser útil en la vida. Les enseñó a hacer su propia levadura, sí esa, que ahora con gran pompa se llama masa madre y se la publicita como la gran cosa. En aquellos tiempos (como se dice en las iglesias católicas) la gente de cadeate intercambiaba la toquilla por harina de trigo para la elaboración de los panes.

Por fin llegamos

Tere nos recibe con su gran sonrisa, con un beso, con un abrazo, ella tan cariñosa como siempre. Pese a que Aure le había dicho que por el almuerzo no se preocupara, ella ya nos tenía listo una crema de arverjas y un pollo tai con arroz blanco, ligeramente picante, todo muy rico porque como yo siempre digo, estaba sazonado con mucho cariño.

Claro que siguiendo el orden de lo sucedido, después del saludo, llevé la maleta de Sas al dormitorio de arriba.

Después del almuerzo nos alistamos para ir a la playa, es que Sas quiere aprovechar las horas de calor y sol, que las de frío las tiene por allá en la Serranía nuestra.

Nos vamos pa la playa

Nos vamos pa Olón con Tere quien va llevando un botellón vacío de agua que hay que reponer. La dejamos cerca del super de un chino y nos despedimos, nosotros nos quedamos con el botellón para comprarlo y llevarlo para la casa. 

Nos vamos pal fondo hasta el malecón y al llegar allá viramos a la izquierda y nos estacionamos por Oloncito, donde podemos dejar el auto muy cerca del mar, tan cerca que se podría decir apenas a 10 metros. Alquilamos un parasol, dos perezosas viejas y una silla de plástico, también vieja, nos acomodamos. Sas como siempre ha traído un libro y ya está asoléandose, por supuesto que se ha protegido con un buen bloqueador solar, lo mismo hacemos Aure y yo. Tengo puesta la gorra que por Navidad me obsequió Sas, es que quemarse la calva duele, de manera tal que es mejor prevenir que decir ayy.


Aure y Sas deciden caminar pa llá, pa la izquierda, hacia la punta donde dicen que queda la casa del Dani que segun la gente está por aquí desde ayer. Yo aprovecho que estoy solo para hacer unas cuantas llamadas a los amigos, amigos he dicho, amigos, termina en os, no en as, pero ninguno contesta y me pongo a jugar SUDOKU que dicen que es bueno para ejercitar el cerebro, ahora se me tornan un poco difícil, así que tengo que recurrir al azar para que el error me dé pistas y poder resolver el acertijo.

Al regreso de mis dos mujeres, es decir de mi esposa Aure y mi hija Sas, tomamos un agua de coco. Yo no me meto al mar, porque me dicen que el agua está fría asi que como yo soy bastante flojo para el frío, no le hago.

El tiempo transcurre entre ver vendedores de coco, granizado, ceviches, empanadas de verde y corviche, helados, maní saladito, artesanías variopintas, acá no hay masajeadoras venezolanas, ni vendedores de lotería, de empanadas salteñas, de comida directa a la playa como en Chipipe, cada lugar tiene lo suyo propio, su encanto y su desencanto.

Llegaron las seis



Es hora de regresar donde Tere y casi que me olvido de comprar el botellón de agua, pero me acordé a tiempo.

Sucede que para ir allá, tomamos la calle principal de Olón, que es bidireccional, no bisexual, no había avanzado ni 10 metros cuando Aure me dice, ve, ahí está tu amigo Jaime y yo no atiné a cual Jaime se refería, inmediatamente pensé en mi ex-vecino, pero no, era otro, un homónimo, ex-compañero de Facultad y ahora que me acuerdo también ex-vecino de la primera casa que tuve y con quien mantenemos una relación de amistad que ya lleva casi 40 años. Estaciono el auto para bajarme a saludarlo, veo que está acompañado de Alex, su esposa y de la nena a quien la conocimos de chiquita y que ahora en estatura superó a sus padres y ya es toda una mujer, muy bonita. Aure se nos une a la amena conversación, que la nena cuánto ha crecido, que el hijo mayor ya se casó, que están hospedados en la misma hacienda donde nosotros nos hospedamos para Navidad y que coincidencia que también se han hospedado en la Hostería de lae la hermana de William y es que estamos aquí al pie. Nos cuentan que la pasan bonito acá en Olón, que les gusta venir por acá y que qué chevere, que van a ir a ver unos terrenos en una lotización que coincide que es la misma que vamos a ver mañana, con tantas coincidencias a ver si me animo y compro el pozo millonario, capaz que coincido en que un amigo también lo compre pero sea él quien se lo gane, porque para suerte, la mía, aunque de verdad no tengo nada de qué quejarme y sí mucho de que agradecer a Dios.

Nos despedimos de Jaime, Alex y de la nena y vemos que en la hostería está Dora la hermana de William y su esposo, nos reconocen, saludan y nos invitan a pasear. Las conversaciones siempre giran en torno a la familia, de la vivencia de ellos en Manabí, de que más allegada es Aure con William que con Dora, pero que el cariño es el mismo y esto es verdad, porque siempre nos recibe con genuina alegría, muy cordial, muy atenta, hasta su esposo a quien rara vez vemos ya que su trabajo es el traslado de turistas por todo el país. 

Sas dice que tiene hambre, se disculpa y va al frente a buscar algo de que comer, ligero dice, porque a la noche vamos a salir a cenar y ya son casi las siete.

En la Hostería de la hermana del primo, es decir, de la prima de mi esposa

Tere, la esposa de William y cuñada de Dora, se nos une, casualmente andaba por ahí, es que Olón es tan chico que si uno quiere esconderse de verdad por algún crimen, pecado o por jugar a las escondidas con la nieta, tiene que irse a Montañita. Nos reimos, charlamos, pero llega la hora de despedirnos con un vuelva pronto que nos dice Dora y un claro que lo haremos, le contestamos nosotros.

Nos vamos para la tienda donde venden el agua ya que es de una marca no tan popular pero sí muy buena lo que hace que no la vendan en todos los locales comerciales. Este minimarket se encuentra a la salida de Olón como quien se dirige hacia Montañita y a pocos metros del local del motorizado que en la playa vende corviches y empanadas de verde, pero esta vez no vamos a comprarle a él, nada.

Y claro que ahora tomamos el camino de regreso, ya se hizo de noche. Subimos, aún no le tengo cogido el golpe a la entrada a la casa. Nuevamente hice chirriar las llantas y forzar los frenos, pronto el aire se impregna de ese olor tan característico a zapatas de freno quemadas.

Ya estamos en casita

Hay que bañarse, limpiarse, desprenderse de la arena de la playa. Aure le dice a Tere que la invitamos a cenar y que ella nos sugiera a que lugar bonito podemos ir y nos dice que va  invitar a una amiga que conoce qué lugares están de moda y donde vale la pena comer. Bajamos la bendita curva y nos vamos pa Olón, ahí cerca en los condominios de Oloncito recogemos a Peaceful, su amiga, una divorciada que luego nos contó que tiene cerca de 8 años de estar viviendo por acá.

La cena


Peaceful sugiere la cafetería restaurante de los franceses. Ya es tarde para Olón, son las 21h00 pero acá se cierra temprano, estacionamos en el Malecón frente a un karaoke y nos vamos caminando. Ya casi no hay comensales en el local, salvo por una pareja. Nos atiende una francesa, la esposa del dueño, ya estan acostumbrados por acá, ya son mas lugareños que nuestros cholos costeños. Sas ordena un Poke vegano, yo una sopa de cebolla, Aure y Tere un poke de robalo y Peaceful pide una creme brule de postre y algo más que no me acuerdo. También pidieron copas de vino blanco, conversamos de todo y resulta que Peaceful ha sido rioense como yo, pero ella de Babahoyo y yo de Quevedo, pero resulta ser que hemos tenido amigos comunes de Quevedo y que el papá de ella había sido Gerente de un banco estatal en Quevedo, pa que les digo cuál si ustedes ya se imaginan cual es. Luego de concluir con mi sopa de cebolla que para mi gusto estaba demasiado dulce, aunque sé perfectamente que la cebolla caramelizada es dulce, pero ha disfrutado anteriormente de sopas de cebolla con menos toque de dulzor, en fin, ya estuvo y por sobre todas las cosas, pasamos bonito.

Tere quiere convidarnos el postre y yo le digo que quiero ir a la cafeteria que tienen los del restaurante MOMO en la calle principal de Olón, pero ella dice que no, que conoce otra heladería que es mejor NEPTUNO que queda en la misma calle de Malecón, apenas a dos cuadras de lo de los franceses donde estuvimos cenando. 

Local esquinero, pequeñito. La pizarra anuncia postres y helados veganos, cada uno escoge el de su preferencia y yo pedi probar primero uno de maní y otro de yogur griego, Al fin me decidí por el de maní, primera vez que probaba de tal sabor pero hay que gozar de lo nuevo, de lo fuera de lo comun ya que puede ser bueno, lo que en verdad ocurre, ta gueno don Pepe diría don Manuel, buen amigo ya fallecido, claro que esto lo decía cuando aún estaba vivo porque los muertos no hablan, al menos, eso es lo que dicen. 

La chica que nos atiende es una argentina, joven, digo de máximo unos 30 años que para la edad soy muy mlo, nos recomienda de aderezo una crema chantilly, vegana, que ellos mismos preparan, de verdad que está deliciosa, excelente complemento.

Muy rico todo, valió la pena hacerle caso a Tere, bueno ella también conoce todos los rincones de por acá. Ya la noche ha ido consumiendo unas horas y las calles no están tan concurridas, el Malecón, solitario, solo las penumbras transitan por él, llegamos al carro y hay que pasar dejando a Peaceful por su condominio, nos despedimos, buena compañia, escuchamos sus historias durante la cena, pasamos bonito. 

Regresamos con la panza llena

El regreso a casa transcurre tranquilo, la carretera bastante oscura, vamos con Tere, en buena compañía, pronto llegamos, Saskya y Tere se dirigen inmediatamente al piso de arriba donde van a dormir, Aure se queda un rato, ocupa el baño que queda acá en la planta baja y se ducha, sale ya vestida con su pijama, conversamos poco, nos despedimos, tenemos sueño y queremos disfrutar de dormir sin prisas, plácidamente, sabiendo que a la mañana siguiente solo hay que desayunar, ir a la playa y regresar a Guayaquil.

Aquí la historia del inicio que comencé al final, se une con la parte del final que inicié de primero, buen tragalenguas y como dijo Jesús, el que quiera entender que entienda, el que no entienda que se friegue, así que seguramente se encontrarán con ciertas líneas que deben estar por aquí pero que por el desorden, las puse por allá. Acuérdense que soy chino.

DOMINGO 7 DE ENERO DEL 2024

Hoy domingo es un 7 de Enero del año de nuestro Señor como antes se solía decir. Como siempre, estoy levantado desde temprano, se puede decir desde las 05h30 para ser preciso, y el tiempo transcurre entre resolver Sudokus e investigar en google, temas para un próximo escrito, mejor dicho, mas información porque el tema ya se encuentra definido pero mejor no se los cuento, para qué? Así se quedan con la curiosidad, quedan metidos en la incógnita del próximo tema.

Aure ya está aquí, yo he dormido en un sofá en la planta baja, sala, comedor cocina. Ella durmió arriba junto con mi hija, la anfitriona en su cama, todo esto en el dormitorio principal que tiene su cama matrimonial y otra de 2 plazas. La habitación tiene ese encanto que Tere le da a todas sus casas, ella es artista innata y si encuentra una piedra, la decora y claro que le queda linda, habilidad que yo no tengo, capaz que si encuentro una piedra la quiero hacer ripio y venderla. William el esposo de Tere tiene hasta un telescopio pequeño, porque saben que señores?  Que desde el balcón del dormitorio se pueden observar las ballenas. Y para completar todo, el dormitorio conduce al ático donde tienen otra habitación, esta de emergencia, por supuesto que todo con el buen gusto de Tere.

Pronto Tere aparece en la escena y comienza a trastear, al principio no sé que es lo que está preparando para el desayuno.

Mi hija Sas, la mayor de mis 3 hijos está arriba, aún durmiendo, supongo.



Aure conversa amenamente con Tere mientras ella trastea, charla de temas diversos, de esto y de aquello. Pasada casi una media hora de haberse iniciado el trasteo, Aure me llama al desayuno. La cocina es muy simpática y funcional como todo lo de la casa, no es muy grande pero sí lo suficiente para una familia de 4 y tiene el comedor incorporado, un lindo tablón de madera tratada hace de mesa, está ubicado de tal manera que el desayuno viene acompañado siempre de dos elementos característicos, el sonido del mar y la vista, acá el ojo se entretiene en el horizonte, se pierde, vuela, viaja, acá usté señor, señora, señorita, quienquiera que usté sea, ve pájaros y pajaritos y no solo que los ve, sino que los escucha  cantar, los ve posarse en las ramas  de ese árbol gigante que está en el patio que tiene un área de terreno respetable ya que alberga 3 casas, 2 de las cuales Tere las alquila. Pero hay una sazón característica de Tere, el cariño, el amor que pone al preparar cualquier cosa. Café recién pasado, bola de verde con maní, huevo frito y una rodaja de queso chicloso derretido despiertan las ganas, se te hace aguita la boca y además viene completo porque tiene música instrumental suave, esa música que producen las olas bajo la conducción del mejor maestro, sí, el director de la sinfónica del universo, que se llama Dios, que más se puede pedir para comenzar bien lz mañana, el día. Y seguimos conversando del maní y de la sal prieta que William trae de Chone, de Peaceful, la amiga de Tere que ayer nos acompañó a cenar, que es divorciada, que tiene dos hijas  ya mayores y casadas, que tiene un departamento grande, de 3 dormitorios en un conjunto residencial de por acá, que da directamente a la playa y está apenas a 4 cuadras de todo, pero de todo y que le da mucho miedo alquilar, especialmente hoy en día con todas las cosas que están sucediendo, que es temerosa y que Tere le dice que aproveche, pero aún ella duda, que no sabe si esta gente sea buena o mala, en fin, cada uno con sus temores fundamentados o no, la vida es así. Así transcurre el desayuno, como debe ser, conversado, compartido, bonito, nos sirve unos trozos de pizza con hongos, la verdad es que está bueno, lo que está malo, como ella nos contaba es que le hayan querido pasar cuy por conejo, y es que el local donde se expenden estas pizzas, venden estas porciones como si fuera focaccia, pero que ni se le parece porque la focaccia tiene sus características muy particulares, relacionado con la popular pizza, la focaccia es un pan blanco plano sazonado generalmente con aceite de oliva y finas hierbas que le dan sabor como el romero, la salvia y sal gruesa de mar. Es considerado como una delicia de la gastronomía de Liguria. Igual, nos zampamos la foccacia falseta, lamentando el engaño.

Y nos juimos pa la playa



Pero hay que aprovechar la mañana o la parte de ella que se pueda, así que nos vamos pa la playa, nuevamente a la playa de Olón, nos gusta, estacionamos prácticamente a pie de playa, caminamos apenas unos 15 metros y ya estamos ahí, alquilamos un parasol con 2 burócratas o perezosas y 1 silla plástica de las más sencillas porque el hombre del parasol no quiso proporcionarnos una más cómoda, la vida es así, pudo habernos pedido un dólar más pero no lo hizo, nosotros nos quedamos sin la silla más cómoda y él se quedó sin un dólar adicional, a veces somos así de malos negociadores como yo, ah, si les dijera todos los malos negocios que he realizado en mi vida me faltarían los dedos de los pies y de las manos de la vecinita para alcanzar a contarlos todos,

La mañana se presenta un poco brumosa, no hace buen sol, pero sí resplandor, nos acomodamos, como ven,, no hemos traído nuestro propio parasol y sillas, hemos decidido andar ligeros, aún así no tendríamos como hacerlo ya que los dejamos en Guayaquil, nos olvidamos de ponerlos en la cochera, nos acordamos casi al salir, pero al final decidimos como nuestro ex presi "Ya que chu...." que no hemos sabido de nadie que se haya muerto por olvidarse de llevar sillas y parasol propios a la playa, ni tampoco por pagar unos pocos dólares.

Nos protegemos con bloqueador solar para no quemarnos y luego pelarnos y andar mudando piel como yo, ni que fuera vibora, así me ando pelando aun de la quemada de piel de la vez pasada que vinimos para acá con ocasión de Navidad. Mi hija gusta de venir a la playa cada vez que nos visita. Como ya lo he mencionado en anteriores escritos ella trabaja por la Serranía, gusta del frío, la verdad sea dicha, con la entereza de varón que me caracteriza, franco, sincero, valiente, honesto, transparente, "a mí no me gusta la sierra para vivir" y creo que tampoco me gustaría la sierra para morir, la bóveda sería mas fría que acá en la costa, a mí para vivir, la playa, acostarme con el mar que me susurra al oído cosas bonitas y también con mi esposa por supuesto, Conversamos de todo, más la conversa entre madre e hija, muchos temas de mujeres y entonces deciden caminar por la playa, tomar rumbo para la izquierda, porque para allá la playa tiene un final, allá por la casa donde llega el Presi, el Dani, que dicen que desde el viernes anda por acá, que estuvo repartiendo regalos en el parque a la noche  del 5, es decir el día anterior al sábado porque como es de todos sabidos, el viernes antecede al sábado. Hoy es domingo, las chicas, es decir mi esposa y Sas se arman de valor, valientes como ellas solas, manaba la una de nacimiento y más manaba que una chonera no lo hay, y la otra, también manaba como su madre, de abuela manaba brava y de abuela china, toda serie, menos demostrativa que jugador de póker.

En la playa nos quedamos como hasta las 13h00 porque debíamos ver un terreno en una lotización, ilusiones, ilusiones, pero antes de ir para allá fuimos a la heladería NEPTUNO que queda en la franja de la playa, es decir, en la calle de Malecón, poca variedad de sabores, tal vez unos diez, pero todos muy buenos, hoy me decidí a probar uno con galleta OREO y con YOGUR GRIEGO, bastante bueno. Los comemos en el carro ya que la única mesa de la heladería está ocupada por una pareja y un niño, bueno, la verdad sea dicha, no me acuerdo si era niño o niña, al fin, a ustedes ni les va ni les viene ya que no es trascendente para esta historia. No terminé de comer mi helado por el apuro de mi hija, así que enrumbamos para MASKANA que así se llama esa lotización, este es el segundo intento de visitarla porque en la mañana habíamos estado ahí pero nadie llegó para atendernos. Nuevamente quedamos como novia con el velo alzado y esperando beso, no llegó nadie para permitirnos ingresar a la lotización, así que nos fuimos con el  propósito de no volver.

Recogiendo maletas



En casa de Tere habíamos dejado todo prácticamente listo , solo de entrar a recoger maletas y despedirnos. Esta vez si alcanzo a maniobrar bien en la curva cerrada que hay antes de subir la loma para llegar a la casa. Como siempre le agradecemos a Tere la generosidad, el cariño, las atenciones. la verdad sea dicha siempre pasamos bonitos cuando venimos, la pasamos muy bien.

Salimos ya a la carretera y Sas que nos dice que si queremos hacer el último intento, así que hacia allá nos dirigimos. Usted pasa la cuadra de la CLP, se dirige bien al fondo, pasa un primer letrero, un anuncio publicitario de la lotización y conseguimos entrar, nuevamente tenemos que esperar como 10 minutos, nos dicen que ya viene el guardián, que viene en bicicleta, que seamos pacientes por favor, por fin llega un cubano, no muy viejo, y llega a pata, ni siquiera en la tan dichosa bicicleta, que servicio, el hombre señalaba por allá estos terrenos están vendidos, por allá que esto que el otro, pero estamos en un monterío donde existe una única vía y de tercera, medio lastrada, que no me la quiero imaginar en un invierno, un lodazal que daría gusto, pero no sé a quien. Nos retiramos y le digo a Aure que ahí no tendría un terreno, bueno sólo si me lo obsequiaran con escrituras y todo.

NOS JUIMOS PA GUAYAQUIL



Así que nos despedimos de Olón, pasamos Montañita, Manglaralto, seguimos y en Monteverde paramos a comprar unas tortillas de maíz que mi hijo dice que son buenas,  pedimos 4, Sas dice que no quiere así que Aure y yo nos la zampamos, la verdad es que están dulzonas y como dice Aure parece mas bien de choclo que de maíz, asi que nos la tragamos con una gran decepción y continuamos. 

Tuvimos que hacer un pare en la gasolinera esa que está antes de la oreja, luego de pasar San Pablo y que lo lleva a uno a la carretera Salinas Guayaquil. Pare obligatorio para hacer pis, nature call como dicen los gringos, tuvimos que hacer una U y como que nos íbamos de regreso a Olón, Una vez atendido el llamado de la naturaleza, tocó hacer dos U, la una para enrumbar nuevamente en el sentido correcto y la otra para tomar el paso a desnivel que nos conduciría a  la vía de regreso a Guayaquil, en este tramo anduvimos un poco rápido por los pocos carros que circulaban, pero cuando llegamos a la vía a la Costa, se nos arrejuntaron los carros que venían de Salinas, y como ahora el asunto de las multas por exceso de velocidad está rejuerte, habia que andar cuidándose de los dichosos radares, hasta que por fin llegamos al peaje de Progreso y la caravana se puso mas densa, en fin, hay que ser pacientes, sin novedad llegamos al km 114 y ahí después de la curva, se abre el panorama y se ven las casetas de cobro del peaje, de ahí pa lante, el trayecto se vuelve más lento y por lento peligroso ya que la velocidad máxima permitida es de 70 km por hora y un accidente es fácil de ocurrir por tedio, cansancio, quedarse dormido, por suerte no hemos tenido lluvia y llegamos sin novedad alguna a casita, donde nos espera Joseca, nuestro hijo menor. Le agradecemos a dios, sí dios con minúscula para que se disgusten los que sabemos, los sabihondos que dicen que dios se emputa, perdón se molesta porque su nombre debe de escribirse con mayúscula. 

Pasamos muy bonito, disfrutamos de la compañía de nuestra hija, de la compañía de Tere, del sol, de la playa, de la rica comida y nos quedamos con las ganas de volver apenas se pueda.

Somos recuerdos y como los recuerdos no vienen todos al mismo tiempo, mis historias van cambiando, voy incorporando anécdotas a medida que ellas van llegando a la mente, pidiéndome ser contadas para no ser olvidada.

FIN

Ya sabes, si te gusta, compártelo en todas tus redes, coméntalo.

Si no te gusta, avísame y haz sugerencias para mejorar

Si quieres que cuente tu historia, anímate, atrévete, no te quedes con las ganas, saldrá algo muy chévere. Me escribes a josefunsangyong@gmail.com que con gusto te contesto, me alegraré mucho cuando lo hagas.

Y por último, te deseo lo mejor en este 2024 y ya se lo va viendo, las crisis son oportunidades y de ésta, seguro que salimos y victoriosos


lunes, 20 de noviembre de 2023

VOLVER

 LA PATRIA CHICA




Volver a la tierra grande, a la patria chica, al lugar que te vió nacer, tierra de gente noble, altruista, solidaria, tierra de mujeres bellas, de pueblos con características particulares, únicas, diferentes, pero con un denominador común, un amor grande por la provincia que los vió nacer, mar, pesca, longaniza, lustrados, troliche, natilla, sal prieta, maní quebrado, huevos de gallo y de gallina. Por si acaso, yo soy Quevedeño, pero amo esta patria chica de gente linda y muy solidaria.

El Manabís con parada obligatoria en la gasolinera de Cascol, para comer las empanadas de queso, de gallina, el corviche con harto maní, con aji campana, sí ese que pica a la entrada y repica a la salida y uno hace uuhhh, para qué le puse tanto Diosito. Es que esta parada debería formar parte del mapa gastronómico ecuatoriano, manabita para ser mas específico, claro que sí porque es una forma de mostrar la tierra, su gente, sus manos creativas.

Volver a ver los atardeceres, a sentarse fuera de la casa en el portal, en sillas o bancos de lo que sea, a coger el aire y a conversar de tantas cosas que uno conversa cuando está en la conversa de  que ya viene el Niño, que ojalá no venga tan juerte carajo, que un currincho que es un aguardiente destilado en trapiches clandestinos, no declarados, de que sabe mejor, como el amor cuando es prohibido, ese corrinche que  anima la conversación porque es aflojador de lengua, desinhibidor como dirían los entendidos y entonces te pones a hablar hasta de lo que no te han preguntado y por ahí pueden ir saliendo tus pecadillos si es que no te muerdes la lengua a tiempo, hasta que te salga la sangre pero el asunto es no hablar, no traicionarse en una confesión no solicitada.  

Que bonito que es estar fuera de la casa, no encerrado entre cuatro paredes, encarcelado en su propio palacio con prohibición de salida no sea que por andar saliendo tú te encuentres no con una amistad o con un familiar con quien no te veías desde hace tanto tiempo sino con la bala que andaba perdida y que andaba buscando un destinatario porque remitente sí tenía, porque ahora son tiempos de sicariato donde tu vida no vale ni un billete de a  veinte dólar porque pa droga cualquiera te dice que sí, que sí le hace al encargo, que usted no más me da una foto  y los pormenores de ese parce y yo el trabajo que se lo hago, que yo se lo garantizo, porque para eso me dicen Baygon porque conmigo se mueren todas esas cucarachas que a usted le molestan, porque usted sabe que en este oficio  no se puede quedar mal, no señor, porque donde usté queda mal, se jode porque se hace de mala fama y luego, luego nadie, me lo quiere contratar o hasta usted mismo me le dan piso, me lo petatean porque no cumple, así es señor este jodido oficio.

JUEVES  2 DE NOVIEMBRE 2023

Trino Alberto viene  a recogernos, que detalle, si vive pasando Puerto Azul y se avanza hasta por acá por Ceibos, tremenda cortesía. Trino es sobrino de mi esposa, manaba como ella, no podía ser de otra, es hijo de Marilú, grande la prima, ella, generosa toda la vida, muy linda.

Salimos casi 11h30 en punto y me pregunta que si yo podía conducir, a lo que contesté afirmativamente. Un SUV Chevrolet del 2018, un poco rayado pero nada más,  ya manejándolo me doy cuenta de que tiene buen pique, los frenos están bien, no hay que mandar el pedal hasta el fondo, en fin, no era problema el manejo del vehículo en cuestión. Lo que sí no tenía solución alguna era el tremendo trancón que nos agarró, si parecía la procesión, sí, esa que hacen en el barrio del Cristo del Consuelo donde a usted no le toca más que seguir al ritmo del marchante, y como dice Don Beto (Albert Einstein), el tiempo es relativo y depende del sujeto, así que aquí en el vehículo de Trino estamos 3 sujetos, sujetos a un tiempo que transcurre lentamente cual tortuga mal herida. La marcha de los carros está lenta, pero tan lenta que sí nos demoramos como una hora para avanzar 30 kilómetros, que a veces se me antojaba mejor bajarme y caminar porque creo que así iría mas rápido, pero no podía porque yo era el chofero designado, como dicen los gringos allá en los “iunaiestais”. Pensando ahora, frente al ordenador como dicen los españoles, mientras escribo estas líneas, se imaginan si Albert Einstein hubiese nacido por allá por Tosagua, como se habría llamado? De seguro Albert Einstein Vera Zambrano, sí como mi esposa, y claro, hubiese sido su pariente, qué lujo, qué orgullo para el Beto ser primo de mi esposa, vaya viendo.  Pero no nos desviemos ni del tema ni de la carretera porque de pronto nos chocamos contra la montaña. Aprovechamos el tiempo para la conversa modo comisariato, es decir de todo, incluido arreglar Ecuador y el mundo, haciendo ameno el viaje que para tedioso suficiente con la interminable e insufrible caravana.

Pasamos el Zoológico del Pantanal, la piladora de Arroz Super Extra  y pronto llegamos a esos pueblos que quedan por el camino, que están uno tras de otro, distantes solo por unos cuantos kilómetros, sí señor, pasamos por Petrillo, Isidro Ayora, Lomas de Sargentillo, Pedro Carbo y ya vamos camino de Cascol.

Los corviches de la gasolinera

 


Allá en la gasolinera, la parada es obligatoria, quien vaya a Manabí o regrese de allá y no pare en la gasolinera como que se le ha perdido algo, como que anda incompleto de la barriga, porque alma que pasa por allí y no se manda unos dos corviches o unas empanadas de queso con azúcar o de gallina acompañados de un café pasado o de esencia como se decía antes,  luego  anda renegando como alma en pena, como que le quedó algo por hacer y no alcanzó a hacerlo. 

Así que por fin se le hizo a Trino, llegamos a la gasolinera y había tanto carro que tuvimos que estacionarnos fuera, junto a un kiosco pequeño donde también había corviche y empanadas pero a ese no fuimos porque a veces por ir al lugar conocido, uno se pierde de lo bueno que puede ser el lugar por conocer y eso fue lo que nos pasó, pero ya verán más adelante lo que le pasa a aquel que escupe para el cielo porque cuando me acerqué a la caja para hacer el pedido de corviches, empanadas de queso y de pollo, oh sorpresa, había de todo menos el corviche y las empanadas de pollo, es decir, para los inteligentes que la captan rápido, la única opción era la empanada de queso, así que, a las caras feas, mal tiempo, perdón, al mal tiempo, buena cara. Las empanadas de queso estuvieron recas, recas, recas, y como yo quería corviche y no había, tuve que ir al kiosco, a ese que menospreciamos, que le hicimos el feo, a comprar, a tragarnos la soberbia para no quedarnos con las ganas y para serles sincero, sí estaba bueno, aunque como que le faltaba maní, en fin, hay que aprender a disfrutar lo que el Buen Señor o la vida pone en nuestras manos.

Nos retiramos con la panza llena o por lo menos satisfechos, contentos de haber estirado la pata o mejor dicho las patas que ya la teníamos un poco entumecidas por falta de movimiento, teníamos el jetlag terrestre. Y volvimos al suplicio del carretero, totalmente congestionado, pero esta vez era Trino quien estaba al volante, ese si conoce el camino porque no falta semana en que va a su terruño, a casa de su madre, de sus abuelos, a su tierra a San Antonio, no de Texas sino a ese San Antonio que queda antecito de llegar a Chone.

Jipijapa

Llegar después de un buen tiempo a Jipijapa nos llenó de contento, tanto como que si nos hubiéramos ganado el premio gordo de la lotería, o por lo menos al gordo que compró un guachito de la lotería. Jipijapa la tierra de mi compadre Salazar y mi comadre Lourdes, sí, tierra del compadre Salazar porque la comadre no lo llamaba por su nombre, sino por su apellido, tampoco se refería a él como su marido, él era simplemente “Salazar”. Ah Jipijapa, la sultana del café, donde nunca he entrado a saborear uno, unito tan solo. La Jipijapa de Loncho, compadre de Alejandro y de los 9,000 ahijados del papá de Loncho.

Y seguimos avanzando. En el camino, en la recta antes de llegar a la Pila, venden tortillas de maíz con queso chicloso, pero no compramos nada  a los vendedores que están ahí a la vera del camino, ofreciendo sus  ricas tortillas más café o bebidas gaseosas dependiendo de gusto del marchante. 

Allá en la Pila lo que hay es artesanía, adornos en cerámica de todo tipo, caballitos, elefantes. Ah, me olvidaba mencionar que también, antes de llegar a la Pila, donde hay ceibos, venden almohadas, me imagino rellenas de lana de ceibo. La Pila está llena de industrious people como dijeran los gringos, de gente muy trabajadora, de gente linda.

El camino me huele a Navidad no sé por qué, pero así me huele, así se me antoja, así se me ocurre, vaya usted a saber los por qué, así somos los seres humanos y no es porque en el camino huela ni a pavo ni a relleno, ni quiera a tierra húmeda propia de los tiempos navideños, pero vaya usté a saber que disparó el recuerdo, solo el recuerdo, no me refiero al disparo del arma homicida del sicario, del Baygon ese que garantiza la muerte.

Los dulces de Rocafuerte

Para no ingresar a Portoviejo, usted toma el hemiciclo de las banderas y enrumba hacia Chone, tierra amada, tierra querida, tierra de Aurelia, mi esposa, de sus hermanos, de sus padres, de buenos amigos. Claro que primero pasamos por Rocafuerte, la tierra de los dulcecitos, otro patrimonio gastronómico de Ecuador, toda una industria, pasamos por el desvío a Tosagua, la tierra de Mario Calderón y la Mula Ciega hasta que llegamos por fin al Chone querido después de tanto trajín y no adivinan ustedes que pasó? Sí, pasó lo que pasó, no había nadie en casa para recibirnos de manera que Aurelia tuvo que comunicarse con la excuñada para que enviase a alguien con las llaves.

Pero permítaseme contarles antes de que me olvide del Humedal de La Segua, aquí voy a hacer una transcripción literal de lo que encontré en Internet, porque nosotros los ecuatorianos, entre ellos, quien escribe estas líneas, sabemos de todo, menos de la patria querida.

El Humedal de la Segua


En la extensa sabana, entre los cantones Tosagua y Chone, en el noreste de Manabí, se aloja el humedal La Segua, uno de los paraísos Ramsar que tiene Ecuador. La reserva está ubicada en la parte alta del estuario del río Chone. Esta ciénaga se ha convertido en el hogar de miles de aves residentes y migratorias.

El humedal atrapa a quienes llegan por primera vez. Basta observar desde las 06:00 el vuelo sobre el espejo de agua de ibis, gaviotas, pelícanos, cormoranes, martines pescadores, águilas...

El ornitólogo estadounidense, Roger Ahlman, en una visita que hizo a La Segua en el 2014, encontró entre las miles de aves a la cerceta americana en miniatura. Según María Corral, quien habita cerca del humedal y labora como guía nativa, el trabajo de Roger dejó el camino abierto para que los ornitólogos jóvenes visitaran La Segua. Ahí se pueden divisar hasta 162 especies de aves.

En este estanque gigante no solo las aves pueden encontrar su sustento. Peces -como el chame y la tilapia- y una diversidad de insectos son parte de la alimentación de una bandada de pájaros. Ellos anidan, además, entre los remansos de manglar, troncos de árboles muertos y los lechuguines conocidos como plantas acuáticas.

Así que si van por Chone o por Manabí, les recomiendo visitar este Humedal

Ya en Chone, tierra de mujes bellas

Mientras tanto Trino Alberto esperando y nosotros, tranquilo que nosotros acá nos quedamos, que vete nomás que tú debes ir a San Antonio donde tus abuelo, pero él muy cortés esperó hasta que llegaron  los sobrinos con la llave, sus primos Luis Marcos, hijo de mi cuñado Marcos y Marco Enrique, hijo de mi cuñado Luis. Saludamos efusivamente. Nos despedimos de Trino y también de los chicos quedando es que después de un tiempo vinieran a recogernos, necesitábamos descansar algo, bañarnos, vestirnos adecuadamente, aunque no iríamos ni a fiesta alguna ni al cementerio.

Visita donde mi cuñada

La reunión nocturna era en casa de mi cuñada que vive frente al edificio del Sindicato de Choferes. Allí están mis cuñados, Luis con Mercy, Marco e Italia pero separados y Rosa la anfitriona con Giovanni, su esposo. Allá también estaba don Galo con Maritza, la media hermana de Aurelia, así como se solía decir porque Maritza es hija de mi suegro en un compromiso anterior, también estaba Gutemberg y Gilumberto, hijos de Maritza con don Galo. Ya ustedes  saben, para qué preguntan si con esos nombres son manabas, ni dudarlo. Por suerte, ese día miércoles primero ya los cuñados habían ido al cementerio viejo a visitar la tumba de sus padres, es decir mis suegros. Como ustedes saben, eso de ir a los cementerios no va conmigo, allá reposan restos, huesos, eso no me llama, a mí me llaman los recuerdos, las anécdotas, las vivencias, las palabras, las miradas, las risas, los abrazos, los saludos, las conversaciones, todo lo bonito que implican los recuerdos de la gente bonita que impacta en nuestras vidas.

De esas costumbres que por acá no experimentamos hace mucho tiempo, las sillas se sacan al portal y ahí conversamos, despreocupadamente, sin temor alguno, tratando de componer el mundo, de cosas sin sentido o de cosas con sentido. Sí ahí estamos conversando sin miedo porque acá ninguno se dedica a cosas, a esas cosas o tiene negocios con los malos.

La comida no se hace esperar, es un arroz colorado con camarones más un poco de arroz blanco, no me acuerdo si venía acompañado de ensalada, pero sí me acuerdo que venía con chifles largos y a mí que me gusta el verde que por ese lado no parezco chino sino manaba. El arroz con camarón tenía buena sazón, esa sazón característica de la gente que hace las cosas con amor, con cariño, con ganas de agradar, así que lo disfrutamos y lo agradecemos. El trago no se hace esperar, no mucho, la gente bebe pero de a poco, calmados y yo que no bebo, conmigo pasa, para mí solo café querida cuñada y ella que va a la cocina y que me lo trae, hirviendo el bandido, no pasaba de los 100° C solo porque ese es el punto de ebullición del agua, de esos cafés que se toman al estilo de antes con el agua hirviendo porque antes no había microondas así que el agua se la servía cuando hervía sí señor.

A la reunión se arrejuntó Amira, la prima de mi esposa y luego su hija Mónica, a todas se les dice primas. Amira es la dueña de la casa donde vive mi cuña y Mónica, su hija es dotora, dotora sin la c de doctora, vive en Manta. Linda gente como toda la familia de mi esposa.  Amira se dedica a hacer chocolate artesanal, licor de cacao, la bola para rallar y hacer chocolate de taza, mujer valiente, peleadora por la vida, linda como todas en la familia de mi esposa, ella me dió la receta secreta del pastellillo manabita.

Conversación amena con los sobrinos, ya adultos, ya no niños así que ahora podemos hablar de todo, de política, de politiquería, de qué va a pasar en la asamblea, de que ojalá que a Noboa no le pase lo mismo que a Laso.  Pasa una que otra moto a toda velocidad, sin siquiera respetar el límite de velocidad de la zona urbana, de barrio residencial. También pasa un auto de aquellos que se dicen tuneado, de los que tienen parlante en el portamaletas para hacer ruido, para hacer escándalo, para hacer gala del mal gusto y de la falta de respeto por la vecindad.

La Tonga 



Para quien no sabe de que se trata, la tonga es un plato típicamente manabita, que no solo recoge el arte culinario de sus bellas mujeres, sino la sencillez de su pueblo, la sabiduría, toma lo que tiene a su alrededor y conjuga perfectamente manos, alimentos y amor, amor de la mujer por su macho, su marido, su esposo y le prepara con cariño el alimento, contundente, generoso, abundante, envuelto en hoja de plátano que le dan ese rico e inconfundible sabor, esa es la esencia de la tonga. La tonga lleva de todo un poco para que de nada le falte.

Ahora pongamos aquí un poco de historia, de esa que se encuentra en wikipedia.

Su desarrollo se originó por la antigua actividad de los caucheros y los primeros exploradores cuando existía la selva manabita. Los trabajadores ingresaban todas las mañanas a los bosques montañosos a extraer el caucho para adquirir el látex.

Los campesinos de las familias incursionaban en la montaña a trabajar generalmente de la parroquia Convento y que por ello las mujeres les enviaban los alimentos del día envuelta en hoja de plátano para que se mantuviera caliente,​ por lo que hace casi cien años no había la disponibilidad de envases que existen actualmente, en cocina esta técnica de envolver los alimentos como habilidad para cubrir la comida con hojas ha sido sin lugar a dudas una de las ideas innovadoras de la época republicana.​ Desde aquel momento, la costumbre se integró en la vida del campesino montuvio y ahora la tonga es un plato representativo de Manabí.​

Con los años se fue convirtiendo en un plato popular requerido en eventos sociales, de índole familiar, encuentros benéficos, bingos, etc, por tanto, también se sirve en comedores de Portoviejo, Chone, y Manta. Suelen venderlas en oficinas de organizaciones privadas y públicas.

Y cómo es que la tonga se conecta con esta historia y es por que el sobrino, el hijo de mi compadre Marco nos dijo que deberíamos probarla, que el conoce un lugar donde la preparan rico, que vale $ 5 pero que que realmente lo vale y hay que comerla, así que sin siquiera verla, ya la babita se nos va saliendo por la comisura de los labios, anticipando el momento de degustarla, como quien se desvive por un beso de la persona amada y ya se va imaginando una y mil cosas.

Pero no, el tiempo no jugó a favor nuestro y nos quedamos sin la tonga y sin los besos, así que será para una próxima ocasión eso de la tonga y también eso de los besos.

Ya toca dormir

Luego de un tiempo decidimos retirarnos ya que habíamos quedado cansados de un viaje que inicialmente era de cuatro horas y media pero que se hizo de casi siete horas o de seis horas y media descontando el tiempo del corviche, de las empanadas, de café de esencia, de la gasolinera de Cascol.

El dormitorio es el de arriba, la cama de dos plazas, nos acomodamos, basta la cordialidad, el cariño, el que no se acomode en casa ajena y anda quejándose, mejor que no visite a nadie y se quede en su casa. La ventana abierta, corre un viento fresco, se duerme bien sin pensar que al día siguiente hay algo que hacer más que disfrutar del paseo familiar, de la visita. La cama es chismosa e indiscreta y no permite hacer nada de nada, así que mejor a dormir tranquilitos sin nada de toqueteos, insinuaciones, adelantos, manoseos u otras cosas pecaminosas.

VIERNES 3 DE NOVIEMBRE DEL 2023

Como siempre me despierto temprano, al bajar me doy cuenta de que los sobrinos han dormido en los sofás, la incomodidad de los anfitriones por dar lo mejor para la visita, para la familia que regresa al tiempo, cuantos años ya, si acá estuvimos antecito de que se iniciara la cuarentena por la pandemia y con ocasión de la fiesta de graduación del sobrino Pablito, hoy ya todo un hombre, mayor de edad, siempre tranquilo, respetuoso, gusto da el verlo, centrado, estudioso. Se imaginan aquellos tiempos, casi cuatrocientos cristianos bailando, compartiendo, en un salón, conversando muy de cerca todos y a las doce de la noche, que se hace presente la autoridad para decir que nos retiremos por precaución, que precaución si para contagiarnos, ya todos estuviésemos contagiados, pero así es el asunto y hay que retirarse.

El desayuno en casa de Italia se inicia un poco tarde, patacones, verde asado, queso criollo, cafécito pasado y mucho, pero mucho cariño, para qué mas y seguimos en la conversa, dándole al caldo de lengua que todo el tiempo es de nosotros. Pronto se nos une mi cuñada Rosa y su esposo Giovanni porque nos vamos todos para Zapallo, allá donde vive la otra hermana de Aurelia.

La visita a Zapallo


Ah don Galo, don Galo, ahora en noviembre cumplió los 98 años y anda medio como Johnny Walker y digo medio porque se apoya en una caminadora, del resto, lúcido el hombre y Maritza la media hermana de Aurelia, de unos 88 años aproximadamente, pero ella si no baila solo porque no le ponen música. Que gusto tan grande me dio el verlos, gente noble, hecha de pambil, de esa madera fina, exótica, incorruptible, que dura.

Casi 40 kilómetros dista Zapallo de Chone; el viaje se me hace un poco largo, al tiempo que no venía por acá, tanto tempo qui fa, que la casa no era la misma, ni siquiera el tramo de carretero porque se lo había ensanchado y ya la casa de madera junto con el taller que yo había conocido, habían desaparecido en un incendio que yo ni por enterado, lo más probable es que Aurelia si me lo contó pero que a mí se me pasó y me olvidé.

Mas largo se me hizo el viaje porque yo iba manejando la camioneta que gentilmente me había prestado mi cuña, porque el no pudo ir a la visita por tener otras cosas que hacer. A los tiempos que manejaba camioneta y de palanca al piso, por suerte todo bien.

Eramos tan solo 17

No éramos trece como Jesús con sus doce apóstoles, yo conté como 17 entre cristianos y no cristianos allí en casa de don Galo, contemos, don Galo y Maritza, los hijos Gutemberg y su esposa, Gilumberto y su esposa, la hija de Gilo y su marido, Gustavo quien llegó solo y luego su hijo, quien también vino solo, más nosotros dos, mis tres cuñados acompañados por parejas y no pareja y los 3 hijos. Solo diecisiete mire usted.

Ahí recién me entero de que la casa anterior y el taller se habían incendiado y por eso habían construido esta nueva casa al pie del carretero. Maritza me cuenta de que no se acuerda de mí, pero eso no me quita la alegría de verlos.

 


Al poco rato nos llaman a almorzar, un arroz con ensaladita, patacones y una deliciosa fritada, así misma, hecha con mucho cariño, cariño que hace bien para la digestión, porque se siente la sazón de quien hace las cosas con ganas para agradar a la familia.

Como la mesa no es tan larga, unos comen por separado pero todos unidos por el amor. Que gusto que me da ver el cariño que tienen los hijos de Galo y de Maritza y hasta de sus nueras, cómo los cuidan. Así es cuando se sabe criar a los hijos, así es cuando los hijos corresponden al cariño y sacrificio de los padres.

Se hace un poco tarde y antes de que anochezca, Luis junto con Mercy, su esposa y Marco Enrique su hijo, se retiran porque ellos tienen que continuar para El Carmen, nosotros luego de un rato no muy largo, aprovechamos para despedirnos, para agradecer lo bonito, la compañía, el cariño, la atención, lujos que a veces nos hacen falta en la gran ciudad, pero que por acá sobran.

Mi suegro

Mi suegro era pintero como dicen, ojos verdes, alto, dedicado al comercio en los pueblos, pasaba largo tiempo fuera del hogar de sus padres, tiempo de noches con frio, tiempo de noches donde la soledad es lo único que a uno lo arropa por las noches y me imagino que en cada pueblo dejaba un amor, es así como  Aurelia heredó algunos hermanos, pero cuando don Marco Vera se hizo de mi suegra, el hombre sentó cabeza y enseñó amor, porque Aurelia quería a sus medias hermanas por igual, a las pocas que conocí, las visitábamos y el amor, el cariño estuvieron siempre presentes, hermoso legado es el amor, lindo legado es el amar.

Aparte de Maritza conocí a Angelita quien vivía acá en Guayaquil por el Cristo del Consuelo, a su esposo y a sus hijos, sobrinos de Aurelia. Angelita murió hace dos años. También conocí a Walter, medio hermano de Aurelia, quien compró la finca de la Maravilla, cercana a Zapallo, también el cariño fué igual. Entonces conocí lo que es ser solidario, lo que significa ser verdadera familia.

En casa de María

Paramos en casa de María, la hija del tío Atanasio, allá por el Guabal. Hay que entrar, apenas una cuadra del carretero principal. Allí ella nos recibe en su casa. Allá nos coge la noche acompañada de cafecito con patacones y queso criollo, pero primero, luego de la conversa, se fueron para el río, a matar el calor, yo no fui, me quedé solo en casa porque tenía ganas de aquellas, ustedes ya saben pero no saben lo que me pasó, que no encontré aquello, así que no me quedó más que hacer lo que hay que hacer en aquellas circunstancias, aguantarme a lo mero macho. 

Al rato llegaron contentas del baño en el río, que ya les había cogido el friecito del anochecer que ya se anunciaba y ahí si vino lo del cafecito que también estuvo bueno. Acá la gente le pone el mismo condimento a todas las comidas, la sazón es el cariño, la atención, las ganas y eso es lo bonito porque así cualquier comida es un banquete, es un lujo. Después de un rato no quedó mas que despedirse y la invitación para cualquier visita futura, ya saben, cuando vengan por acá, los espero.

La heladería de los Mora


Apenas diez kilómetros separan al Guabal de Chone, así que en menos de lo que pensaba, ya estábamos ahí. El sobrino se acordó de los helados ricos que ofrecen en su heladería Los Mora, una tradición en Chone. Allá fuimos, ricos y baratos, apenas un dolor, dos sabores, a disfrutar, a saborear con despreocupación, con descuido, sin pensar en que algo nos podía pasar, sin la paranoia de que va a venir Baygón a pistolearnos sin más ni más como nos pasa en Guayaquil, donde hay mucha gente que tiene temor de salir y ya no sale por eso mismo, porque todos los días se ve por la TV nacional, noticias de extorsiones acompañadas de atentados, de sicariatos, de balas que estuvieron perdidas hasta que se encontraron con un destinatario inesperado, porque no era para él, pero que cuando toca, te toca aunque te escondas y cuando no te toca, no te toca ni aunque te presentes.

De regreso a casa, a dormir

Regresamos a casa de Italia, ex – casa de Marco, mi cuñado y compadre. Conversa corta y al poco rato, a enfundarnos, a dormir, por suerte ya habíamos comprado los pasajes de regreso porque el regreso señores es en carro de transporte, en un bus de la reina del camino, hay que dormir temprano aunque el viaje no es tan temprano, pero no me gusta andar en las correteaderas. Nos deseamos buenas noches, un hasta mañana que duermas bien y al cuarto se ha dicho. Yo a bañarme primero porque si me acuesto sin bañarme no agarro rápido el sueño.

A dormir, la cama que hace un poco de ruido pero toca acostumbrarse.

SABADO 4 DE NOVIEMBRE DEL 2023

Me desperté temprano como siempre. Yo no sirvo para quedarme en la cama dándome las vueltas, yo soy el que se despierta y tiene que buscar que hacer, leer, escuchar música, ver una película, escuchar algo instructivo o lo que sea. Como mi cuñado Luis, Mercy su esposa y su hijo ya habían partido para El Carmen, ahora sí la sala está desocupada así que aprovecho para ver algo de TV antes de que la familia se despierte.

 


El desayuno viene acompañado de unas tortillas de yuca que sí que estaban recas, recas, recas, con mucho queso chonero, del chicloso.

Luego del suculento desayuno, vamos con todo y maleta a la casa de mi cuñada Rosa, ahí Aurelia aprovecha para conversar con Giovanni, su cuñado de temas reservados, antes de eso habían ido con Italia a visitar a una pariente de por ahí cerca y sí que se tomaron su tiempo, pero promesas de mujeres de que voy y regreso en 15 minutos, usted señor no las crea, eso es igual que las promesas del diablo, de que yo no te voy a tentar, son puras mentiras, al igual de aquella de que entra al comisariato por solo una caja de fósforos y de que en seguida sale, no señor, eso es algo que en el ADN de las mujeres no se encuentra. Bueno, la despedida fue muy húmeda por las lágrimas de mi cuñada quien me obsequió un poco de rompope que yo le había pedido para preparar por navidad galletas y un panetone de rompope, a ver como salen, supongo que reco, reco, reco.

Pregunto si Amira estará en su departamento y me sugieren que la llame, cosa que hago porque quiero aprovechar la visita para afinar la receta del pastelillo y le digo que la masa me queda demasiado suave para trabajarla, ahí me doy cuenta que tengo un error en la receta que ocasiona este problema, tomo nota de ello para que al regreso a Guayaquil, haga las correcciones necesarias para que quede bien, luego les contaré.

Terminal Terrestre de Chone

De donde mi cuñada, al frente del edificio del Sindicato de Choferes de Chone, tomamos un taxi para que nos lleve al Terminal y como llegamos temprano, anduvimos buscando algún chifle o piqueo para el viaje y yo un café, el chifle no lo encontramos, el café si, y probamos por probar un alfajores y unos 3 bombones de chocolate bien presentados y para qué muy ricos, oferta de nuestros pueblos, muy rico y poco explotadas y difundidas.

Son las 15h45


Como a las 15h40 abordamos la nave, nos tocan los asientos 5 y 6, adelante pero el bus no sale sino pasaditas las 16h00. Se supone que solo hace una parada en Portoviejo, pero usted no suponga mucho ni se adelante a los hechos. Alcanzamos a ver 3 películas de corrido, era todo un cine continuo, claro, películas de acción todas. Otra suposición es que la nave, que elegancia, digo el bus no debe recoger pasajeros en el camino, pero también, no suponga, no crea, haga caso omiso de lo que se dice y crea lo que ve, los hechos, lo que decide el chofer, es decir, lo que le da su regalada gana. Pueblo que pasaba, pueblo que paraba, pasajero que veía, pasajero que recogía, asientos camas, pero ya tenía la espalda adolorida y la nalga plana, sin raya, de tanto tiempo pasar sentado. Nuevamente la relatividad del tiempo del pariente Einstein Vera Zambrano se hizo presente y los minutos se tornaron eternos, eternosssssssssssssssss. 


En la terminal de la cooperativa en Portoviejo, la cafetería estaba cerrada, como es feriado, se ve mas triste que difunto sin deudos, al frente unos humildes comedores directos en la calle, vaya usted a saber que servían, no me atreví a preguntar. La supuesta parada era por tan solo 20 minutos, pero esa fue una mas de los supositorios, digo de los supuestos míos, si nos quedamos como 45 minutos porque el piloto de la nave, estuvo esperando a los últimos pasajeros que recién salían de Miami, creo.Lo único que encontramos para comer fueron unas rosqutas dulces con un toque de canela, hechas en Portoviejo, que estaban bastante buenas por cierto.

Hasta que por fin salimos ya nos cogió la noche, cogió no como lo interpretan los argentinos, digamos mejor, que nos alcanzó la noche. Vueltas van, vueltas vienen, nos alejamos de Portoviejo, luego La Pila, luego Jipijapa, el camino de regreso, por ahí en algún pueblo, creo ya en la provincia del Guayas, un accidente, un carro tipo SUV, no tan grande, de color negro, chocado, un poco de gente observando, el tráfico que se vuelve lento, pasamos, no hay para que quedarse, no nos corresponde, supongo que ya la gente había comunicado del particular a las autoridades pertinentes y esta vez, espero que mi suposición si fuese acertada. 

Una experiencia paranormal



No sé donde paró la nave, pero lo cierto es que subieron dos ángeles, disfrazados de humanos, venían cargados, el uno de un canasto y el otro de una funda, traían cosas y comenzaron a transmitir su mensaje de esperanza, sí porque ya habíamos esperado mucho y estábamos con hambre, Un ángel ofrecía tortillas de maíz y de yuca, ambas con queso chicloso y el otro ofrecía bebidas. Era el maná caído del cielo y a tan solo tres tortillas por un dólar, así que saciamos nuestra hambre con dos dólar como dice la gente del Ecuador profundo. Seis ricas tortillas, aún calientes, recas, recas y como decía don Manuelito, esto está gueno don Pepe.

Por fin, nos acercamos  a la gran ciudad

Nos vamos acercando a Guayaquil, Petrillo, La Toma, Pascuales, por fin, enrumbamos a la Terminal Terrestre, llamamos a William, el chófer de confianza que ustedes ya conocen de escritos anteriores, quien nos estaba esperando, no hay nada que decirle de que ad dónde nos dirigimos, él ya lo sabe. Toca solo saludarnos cordialmente, nos pregunta que tál nos fue en el viaje y le contesto que supongo que bien, no, no es verdad, nos fue muy pero muy bien, trajimos algo de verde, de yuca, pero más que todo, trajimos el alma henchida de mucho cariño, como siempre pasa cuando visito a mis cuñados, gente linda, gente hermosa. Siempre deseando volver.

FIN

Si te gustó este relato, coméntalo, compártelo y ándate para Chone y visita el Humedal de La Segua y admira la belleza de la mujer Chonera y lo lindo de su gente.

Si no te gustó, bueno, supongo que no leíste bien, así que vuelve a leerlo.

Si quieres que escriba sobre algún tema interesante, házmelo saber.

Si tienes algún comentario, házmelo saber aquí mas abajito 👇

ENTRADAS DESTACADAS

AQUI TAMBIEN ES AMERICA

  El sol todavía no había salido cuando Rogelio abrió la puerta de la casa. El aire olía a polvo húmedo y a café recién hervido. La vivie...

ENTRADAS MAS POPULARES