En un barrio de tierra, donde las calles se inundan y los postes de luz son más adornos que servicios, un muchacho de dieciséis años espera sentado en la acera. Tiene hambre. Lleva dos días sin probar comida caliente. Su madre limpia casas, su padre está preso, y sus hermanos menores lloran por pan. De pronto, suena el celular. Es un encargo. Cincuenta dólares por matar a un desconocido. No pregunta mucho. Solo acepta. Es rápido, limpio, sin testigos. Al final del día, vuelve a casa con un billete sucio en el bolsillo y una mirada vacía.
Este no es un guion de cine. Pasó en Guayaquil, en Medellín, en Rosario, en Tegucigalpa. Pasa todos los días. Y la pregunta sigue doliendo: ¿cómo puede alguien matar por tan poco?
La respuesta no está solo en la maldad, sino en la miseria. En esos barrios donde los sueños no se heredan y la vida vale menos que un teléfono, el sicariato juvenil se vuelve una forma de sobrevivir. Se mata por necesidad, por hambre, por droga, por miedo, por obediencia. Cincuenta dólares pueden pagar la comida de una semana, un nuevo par de zapatos, o evitar una paliza del jefe de la pandilla.
El crimen organizado sabe dónde reclutar: en las escuelas que no enseñan, en las casas sin padres, en las esquinas donde no llega la policía. Y cuando llega, llega para reprimir, no para proteger. Así se va forjando el gatillero. No es un monstruo. Es un muchacho al que nadie le ofreció otra cosa. Un producto de la exclusión.
Imaginen por un momento: un callejón sin pavimento, lleno de basura, niños descalzos, casas de madera con techos de zinc, y en medio, un chico con una pistola envuelta en una camiseta. No está pensando en el futuro. No tiene tiempo para eso. Solo sabe que si falla, él puede ser el próximo cadáver.
¿Estamos dispuestos a seguir culpando solo al que aprieta el gatillo, sin mirar a quienes permitieron que ese chico creciera entre balas y hambre? La justicia debe actuar, sí, pero también la compasión y la reflexión.
Matar por cincuenta dólares no debería ser posible. Pero mientras haya pobreza, olvido y silencio, habrá quien mate... y quien muera.
FIN
Si tienes algún comentario, por favor escríbelo HACIENDO CLIC en Publicar un comentario, más abajo.
INVITACION
¡Te invito a sumergirte en este viaje de historias!
Si haces clic más abajo donde dice Página Principal, podrás disfrutar de todas las historias anteriores, desde la primera hasta la más reciente.
Gracias a la gran acogida de los lectores, este blog ya cuenta con más de 100 relatos, y a partir de este año, publicamos una nueva historia cada semana.
Cada texto es una ventana a emociones, recuerdos y reflexiones que no te puedes perder. ¡Empieza desde el principio y acompáñanos en esta aventura!
Hasta la próxima.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario